Cinco grandes películas que nos dejó el 2018

Este listado, más que un ordenamiento objetivo de lo “mejor a lo peor” del cine en 2018, es una recopilación de sugerencias cinematográficas que se deben ver con urgencia por sus temas y su tratamiento estético.

Burning, de Lee Chang-dong

Basada en el cuento “Quemar graneros” del japonés Haruki Murakami, Burning captura las atmosferas de extrañeza de Murakami y las transforma en imágenes que se instalan en el imaginario moderno de sociedades industrializadas como Corea del Sur. Lee Chang-dong, el director, aprovecha las bondades del thriller para llevar a la película por caminos que se transforman en un cuestionamiento frontal sobre la masculinidad, el estatus y el sentido de la vida.


Un asunto de familia, de Hirokazu Koreeda

El cine de Koreeda siempre ha estado interesado por la familia como el núcleo que equilibra (o no) al individuo. En Un asunto de familia, el director japonés traslada las aventuras de una familia de clase baja en Japón hasta límites dramáticos que hablan sobre la oscuridad que persiste en las relaciones humanas. Lo capital de esta cinta es que la belleza nace de los seres que están en la periferia, la voz baja de sus protagonistas, el cariño que traspasa lo consanguíneo.


La camarista, de Lila Avilés

Las clases sociales fueron un tema recurrente en las producciones nacionales, y de entre todas esas discusiones, la obra de Avilés resalta por su sutileza y su transparencia, por el ritmo (e incluso el timing cómico) que logra en el contexto de la historia de una camarista que trabaja en uno de los hoteles más caros del país. Aquí las relaciones humanas se exploran desde la mirada de Eve (Gabriela Cartol), la protagonista, para construir un universo familiar, cercano, libre de condescendencia. La mejor película mexicana del año.


Roma, de Alfonso Cuarón

Relevante por el diálogo que generó desde sus primeras proyecciones, la más reciente película de Cuarón lo coloca en el momento más relevante de su carrera, en el que sus habilidades detrás de cámara son indiscutibles. La reconstrucción detallada, nostálgica y amorosa de la Ciudad de México abre una ventana para dialogar con el clasismo y el racismo en la sociedad mexicana.


El infiltrado del Kkklan, de Spike Lee

Aunque la llamada “era Trump” ya no ocupa los principales encabezados, los conflictos de racismo, discriminación y xenofobia son heridas latentes que el director estadounidense ha encaminado en una obra hilarante, divertida y cruda por igual. La contraposición de mundos en El infiltrado del Kkklan es lo que la dota de atemporalidad, vigencia, urgencia y visibilidad. Porque las luchas contra el sistema también nacen del arte.

 

Arantxa Luna
Crítica de cine y televisión.

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