Cuando viajan las estrellas. Tres mexicanas que conquistaron Hollywood

Si el homenaje principal de esta XVI edición del Festival Internacional de Cine de Morelia estuvo dedicado a Alex Phillips, cinematógrafo que llegó de Hollywood para contribuir de manera decisiva a la formación de nuestra industria fílmica, otro ciclo de películas en el mismo festival sirvió para recordar a tres estrellas mexicanas que fueron fundamentales para la historia del cine estadounidense: Dolores del Río (1904-1982), Lupe Vélez (1908-1944) y Katy Jurado (1924-2002).

Nacida en Durango en una familia de abundante talento artístico, Dolores Asúnsolo y López Negrete, o Dolores del Río como se le conocía en el ambiente fílmico, brilló por su garbo y hermosura en una gran cantidad de películas durante la década de los 20 y los 30 en Hollywood, y en el cine mexicano de los 40 y 50. Descubierta por Edwin Carawe, protagonizó alrededor de 15 películas mudas, entre las que destacaron Resurrection (Carawe, 1927), su debut; la muy exitosa Ramona (Carawe, 1928), y las que realizó a lado del director Raoul Walsh: What Price Glory (1926), Loves of Carmen (1927) y The Red Dance (1928).

Dolores del Río

Ya en la etapa sonora, la diva mexicana deslumbró al público en producciones como Bird of Paradise (King Vidor, 1932), Flying Down to Rio (Thornton Freeland, 1933) y la seleccionada por el FICM, In Caliente (Lloyd Bacon, 1935), comedia musical que tiene como locación el legendario Hotel Agua Caliente de Tijuana, refugio para los excesos de la alta sociedad Californiana durante la época de la prohibición. En ella, Dolores del Río interpreta a una hermosa bailarina que, valiéndose de las coreografías del célebre Busby Barkeley, seduce al crítico de espectáculos Lawrence (Pat O’Brien), el mismo que tiempo atrás había escrito una terrible crítica sobre ella. In Caliente nunca se estrenó en los cines de México por problemas de censura y no pudo verse en este país hasta pasadas varias décadas, por televisión.

En aquellos años, Dolores del Río tenía una seria contrincante en la figura de la potosina María Guadalupe Villalobos Vélez, Lupe Vélez, que intentaba desplazarla como la diva latina más importante de Hollywood. Ambas talentosas en su estilo, con carreras exitosas y vidas amorosas de escándalo, eran constantemente objeto de comparación entre el público y la prensa. Incluso cuando Dolores rompió su relación laboral y sentimental con Carawe, éste la demandó por incumplimiento de contrato, lanzó una intensa campaña para desprestigiarla y produjo una nueva versión, ahora sonorizada, de Resurrection (1931) con Vélez como protagonista.

De carácter rebelde, bajita de estatura y estupenda bailarina, Lupe Vélez inició su carrera fílmica apareciendo en comedias dinámicas a lado de estrellas como Stan Laurel y Oliver Hardy (El Gordo y El Flaco), género que la encumbró rápidamente, en especial, después de protagonizar una serie de ocho comedias en las que interpretó a Carmelita, una vivaz y revoltosa mexicana. La serie inició con The Girl from Mexico (Leslie Goodwins, 1939) y le siguió la que probablemente sea la mejor de todas —seleccionada por el FICM para este ciclo—: Mexican Spitfire (Goodwins, 1940), a partir de la cual el personaje (Carmelita) y la actriz (Lupe Vélez) adoptaron ese sobrenombre.

Lupe Vélez

Tanto Del Río como Vélez debutaron y triunfaron en Hollywood antes de filmar en México, país al que regresaron en calidad de estrellas internacionales para integrarse a la pujante industria nacional. En el caso de Dolores, inició en 1943 una nueva y exitosísima etapa en su carrera a lado de directores como Emilio el indio Fernández, Julio Bracho y Roberto Gavaldón, siendo fotografiada estupendamente por Gabriel Figueroa y Alex Phillips. Mientras que Lupe solo filmaría dos películas: La zandunga (Fernando De Fuentes, 1938) y Naná (Celestino Gorostiza, 1944), ambas con fotografía de Phillips.

A diferencia de estas divas consagradas, la jalisciense María Cristina Jurado García, Katy Jurado, ya había hecho una carrera sólida en el cine mexicano cuando fue llamada por los estudios californianos para actuar en una gran cantidad de películas —principalmente westerns— a lado de las estrellas más importantes de la época:  Gary Cooper, John Wayne, Marlon Brando, Kirk Douglas, Burt Lancaster, Tony Curtis, Peter Fonda, Anthony Quinn y Elvis Presley entre otros. Con su segunda producción estadounidense, High Noon (Fred Zinnemann, 1952) Katy Jurado ganó un Golden Globe, el primero para una actriz latinoamericana, y con Broken Lance (Edward Dmytryk, 1954), cinta en la que sustituyó de último momento a Dolores del Río, fue nominada al Óscar como mejor actriz de reparto. Con este título se le rinde homenaje en este interesante ciclo del FICM.

Katy Jurado

Si bien In Caliente, Mexican Spitfire y Broken Lance tienen méritos suficientes para atraer a un público interesado, resulta de particular interés que John Bailey, el actual presidente de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, las haya seleccionado y presentado durante el Festival como un reconocimiento no solo a estas tres mujeres extraordinarias, sino a las aportaciones con las que el talento mexicano ha enriquecido la industria norteamericana y la historia del cine en general. Un ejemplo de enriquecimiento cultural entre ambos países que mucho dice en estos tiempos en los que los discursos políticos predominantes pretenden cerrar los ojos y las puertas a estas prácticas esenciales.

 

Héctor Orozco
Curador e investigador de diversos proyectos en torno al arte, la fotografía y el cine. Desde hace una década trabaja en las Colecciones Fotográficas de Fundación Televisa.

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