Nuestro Tiempo: el cine como tauromaquia

La fría lucidez de Carlos Reygadas se vuelca ahora, en su recién estrenado largometraje, en el tema de la infidelidad, la sexualidad abierta y el deseo femenino y masculino. Es, también, la apuesta más literaria del director mexicano.

Nuestro tiempo
Año: 2018
Director: Carlos Reygadas
Producción: Jaime Romandia / Mantarraya films
Elenco: Carlos Reygadas, Natalia López, Phil Burgers
Duración: 2 h 53 mins.

 

En Espejo de la tauromaquia, de 1937, el escritor y antropólogo Michel Leiris analiza el espectáculo taurino a la luz (oscura) de Nietzsche y de Bataille. Para el francés, en la corrida, la gracia geométrica y apolínea del torero se enfrenta a la fuerza dionisiaca del animal en una danza ritual y sacrificial, produciendo un estado extático en los espectadores. En el pase, el hombre y el animal se encuentran en un abrazo erótico entre la vida y la muerte produciendo así la catarsis propia de la tragedia clásica.

En su sexta película, el director mexicano Carlos Reygadas parece colocarse en ese punto de peligro y de ambigüedad entre lo sublime y lo grotesco, entre la gracia y el caos. Nuestro tiempo (2018) es un inquietante filme de casi tres horas, protagonizado por el propio director y su esposa, Natalia López, editora de películas como Jauja de Lisandro Alonso, Heli de Amat Escalante y Post Tenebras Lux y Luz silenciosa del propio Reygadas, en su debut como actriz.

Juan y Esther, dobles negativos de sus homónimos en Luz silenciosa (2007), viven en un rancho ganadero en los alrededores de Tlaxcala. Él es un afamado poeta y criador de vacas mientras que ella se dedica a administrar la propiedad y el negocio. Ambos parecen vivir una vida llena de belleza y opulencia junto a sus hijos y sus animales en su gran casa, disfrutando además de una gran libertad sexual al encontrarse en una relación abierta. Esta paz se verá alterada por la presencia de Phil (Phil Burgers), quien sostendrá una relación con Esther, mientras que Juan irá sospechando que su mujer alberga sentimientos más fuertes por el domador de caballos de lo que ella admite.

En sus películas anteriores, es el caso de Post Tenebras Lux y Este es mi reino,1 Reygadas hace un análisis sobre las relaciones de poder en el México contemporáneo, haciendo la disección de su propia clase social. Sin embargo, esta crítica es realizada sin estridencia y sin pathos biempensante, lo cual habla de la posición ambigua y lúcida que ocupa la mirada del autor. En Nuestro tiempo, Reygadas parece minimizar la carga social de su auto-disección ficcionalizada (que, sin embargo, conserva una ominosa presencia) para concentrarse en el tema de la pareja, de la sexualidad y del deseo masculino y femenino, con esta misma fría lucidez que lo caracteriza. La tensión entre los polos masculino y femenino del filme se declina no solo en sus protagonistas sino también en la relación humano-animal y campo-ciudad. Reygadas y el estilizado director de fotografía Diego García (Cemetery of Splendour, 2015) realizaron aquí uno de los retratos más espectaculares de la Ciudad de México en el cine contemporáneo nacional. Al mismo tiempo, las escenas de los animales poseen una violencia y una vitalidad propias de las cavernas rupestres que tanto fascinaban a Bataille2 y Leiris.

Se trata también de la película más literaria del cineasta mexicano, por no decir simplemente la más verbal. Si en la secuencia inicial de Post Tenebras Lux, al filmar a su hija jugando con los perros en un atardecer de Tepoztlán, el autor figuraba ese mundo pre-verbal de la infancia, aquí se trata del reino del verbo, declinado a través de múltiples narradores que comentan la interioridad de Juan, magistralmente interpretado por Reygadas mismo. Se trata de un personaje entrañable y patético que lleva a cabo un monólogo espectacular con el rostro desencajado por las drogas, mostrando al cineasta en un grado de vulnerabilidad pocas veces visto en el cine. Hay algo extraño e interesante en la distancia entre ficción y realidad en esta película, que recuerda por momentos a los juegos elaborados por Abbas Kiarostami o Maurice Pialat. Nuestro tiempo es una película falsamente simple, un juego de trampas y de espejos al interior de la filmografía misma de Reygadas.

En 1939, Leiris escribía en De la literatura considerada como tauromaquia:

Lo que ocurre en el terreno de la escritura, ¿no está acaso desprovisto de valor si solo es ‘estético’, anodino, sin aval; si no existe nada en el hecho de escribir una obra que sea equivalente (y aquí  interviene  una  de  las  imágenes más caras al autor) de lo que para el torero es el afilado cuerno del toro: lo único —en razón de la amenaza material que encubre— que confiere una realidad a su arte y le impide ser otra cosa más que fútiles encantos de bailarina?3

Con su más reciente entrega, Carlos Reygadas nos muestra una vez más lo que es entrar al ruedo sin miedo, con la mirada acerada del torero; y simultáneamente, con la fuerza vital del toro asestando una cornada magistral a la cinematografía mexicana contemporánea.

 

Martín Molina Gola
Cineasta, egresado del CUEC.


1 Cortometraje sobre la noción de gasto en la economía bataillana de la fiesta, y el ritual que formó parte del filme colectivo Revolución: https://vimeo.com/27238566.

2 Cf. Georges Bataille,Lascaux ou la naissance de l’art, 1955.

3 Michel Leiris, “La literatura considerada como una tauromaquia”. Tomado de Michel Leiris. La edad de hombre. México: Aldus, 1996. Traducción: Glenn Gallardo; revisión: Conrado Tostado.

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