Ayotzinapa en la memoria audiovisual

A cuatro años de la trágica noche del 26 de septiembre en Ayotzinapa, Guerrero, donde fueron desaparecidos 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”, presentamos una selección de documentales que resultan alternativas a la historia oficial. Algunos son ejercicios informativos y otros se acercan a las historias de vida, pero cada uno tiene una preocupación por recordar, por hacer memoria.

Fotografía: Tania Victoria / Secretaría de Cultura CDMX, bajo licencia de Creative Commons.


Las manos del ejército

Mirar morir. El ejército en la noche de Iguala (dir: Coizta Grecko B, 2015)

Un año después del caso de los 43 normalistas, el cineasta mexicano Coizta Grecko B hizo mancuerna con el colectivo Ojos de Perro vs. La impunidad y con Cuadernos Doble Raya para hacer un recuento de las inconsistencias en el caso.

A través de material periodístico, de archivo, entrevistas a expertos y testimonios de la población, Grecko y su equipo invitan al espectador a cuestionar la participación del ejército mexicano (específicamente los soldados del 27 Batallón de Infantería) aquella noche del 26 de septiembre, además de ejemplificar su actuación en otros casos de desaparición por parte de Estado. 

Mirar morir es uno de los primeros documentales que pone sobre la mesa la posibilidad de una participación de los uniformados, negándolos como simples testigos, como se creyó en un inicio. Contundente en sus imágenes y en su discurso, éste es un buen ejercicio de denuncia frontal con una amplia investigación como respaldo.


Distancia necesaria

Ayotzinapa, el paso de la tortuga (dir: Enrique García Meza, 2018)

Junto a Mirar morir. El ejército en la noche de Iguala, Ayotzinapa, el paso de la tortuga es, probablemente, uno de los documentales que hacen una investigación exhaustiva sobre el caso Ayotzinapa más allá de la narrativa periodística.

Intercalando la investigación con las historias de vida que rodean el caso, el documental de García Meza también reúne señalamientos directos y contundentes sobre la participación del ejército en la desaparición de los 43 normalistas. La indignación es respaldada por datos duros, grabaciones inéditas y pesquisas profundas.

Producido por Bertha Navarro, Guillermo del Toro, Alejandro Springall, Guadalupe Meza, Mónica Lozano y TV UNAM, Ayotzinapa, el paso de la tortuga tiene una ventaja: la distancia temporal permitió lograr un documental con la claridad y la humanidad pues, además de hacer una denuncia, también opta por el llamado a la solidaridad y a la memoria.


¿Quiénes eran?

Ayotzinapa 43: una noche sin amanecer (dir: Rafael Rangel, 2015)

A diferencia de los documentales anteriores, la obra de Rafael Rangel deja de lado la investigación periodística para ahondar en el día a día de los estudiantes, verdadero corazón de Ayotzinapa.

Rangel fue uno de los primeros documentalistas en acercarse a la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” no para seguir líneas de investigación, confrontar o descartar teorías impuestas por el Estado, sino para conocer el efecto devastador que deja una ausencia en el seno de una comunidad. A través de tres estudiantes que hacen las veces de guías, el espectador conoce el interior de la escuela: sus salones, sus habitaciones, sus costumbres, incluso la zona de lavado, solo para decirnos que todo eso es algo que los 43 normalistas ya no podrán experimentar.

La idea de Rangel es interesante porque, sin recurrir al sentimentalismo, la cámara solo es observadora, un testigo que lanza una serie de sencillos cuestionamientos desde un ¿quiénes son? hasta un ¿qué sueñan?


Breve y rotundo

Vivos se los llevaron (They Took Them Alive, dir: Emily Pederson, 2017)

Todo inició como un proyecto fotográfico en el que Pederson retrataba a las familias de los estudiantes desaparecidos. De esta cercanía nació el cortometraje documental que opta por una mirada más íntima y humana.

Con algunas reminiscencias del multipremiado documental mexicano Tempestad, de Tatiana Huezo, 20 minutos son suficientes para ir de los mundos particulares a los generales. Primero somos testigos de la cotidianeidad de las familias de Christian y Adan Abraján, dos de los estudiantes desaparecidos, su luto y su lucha. Posteriormente, con fragmentos de entrevista a Ángela Buitrago, miembro del GIEI, nos adentramos en la participación de este grupo de expertos como elemento clave para cuestionar una verdad histórica apoyada por el gobierno de México.

Este trabajo de Pederson está producido por Field of Vision, la casa productora que tiene entre sus miembros fundadores a Laura Poitras, directora de otro famoso documental: Citizen Four (2014).


El fin de una historia

Ya nadie toca el trombón (dir: Hari Sama, 2015)

Ya con un antecedente en Vivos se los llevaron sobre las historias de vida, el director mexicano Hari Sama se adentra de lleno y hace una semblanza sobre Cutberto Ortiz Ramos, uno de los 43 estudiantes desaparecidos, originario del poblado de San Juan de las flores, Guerrero.

Con la alusión al instrumento musical que Cutberto dejó de tocar desde su desaparición, Sama recoge los recuerdos y las anécdotas que Cutberto compartió con su familia y amigos de su banda local. Con una fotografía certera de Alfredo Altamirano, hay pequeños cortes suspendidos en los que los retratos cobran vida para ver, a través de ellos, la vida que Cutberto dejó detenida.

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Es fácil encontrar material sobre el caso Ayotzinapa. Los documentales mencionados son solo algunos que destacan entre tanta información. Además de los realizados por autores, también es importante no perder la vista los que han hecho medios informativos como teleSUR, Al Jazeera English y VICE News, además del realizado por la Universidad Iberoamericana. La lista presentada puede ser complementada con títulos como Ayotzinapa. Crónica de un crimen de Estado, de Xavier Robles, y Ayotzinapa: a 50 días de la masacre.

 

Arantxa Luna
Crítica de cine y televisión.

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