Friends para millennials

La legendaria serie que durante una década retrató la vida de seis jóvenes neoyorquinos parece cobrar nueva vida. Si bien es cierto que nunca ha dejado de ser vista por millones de seguidores, Friends, que cambió para siempre la forma de hacer comedia, es entendida de otra manera por las generaciones más jóvenes, que la acusan de homofóbica y racista. Volvemos un clásico que, como tal, merece ser revisitado.

Friends
País: Estados Unidos
Año: 1994-2004
Dirección: David Crane (creador), Marta Kauffman (creadora), Gary Halvorson,  Kevin Bright, Michael Lembeck,  James Burrows,  Gail Mancuso,  Peter Bonerz,  David Schwimmer, Ben Weiss,  Robby Benson,  Shelley Jensen,  Terry Hughes,  Dana De Vally Piazza, Sheldon Epps,  Pamela Fryman,  Alan Myerson,  Thomas Schlamme, Steve Zuckerman,  Roger Christiansen.
Reparto: Jennifer Aniston,  Courteney Cox,  Lisa Kudrow,  Matt LeBlanc,  Matthew Perry, David Schwimmer.

A catorce años de que Friends (1994-2004) transmitiera su último episodio, la serie, que ha continuado en forma omnipresente en algunos canales de televisión y por supuesto en Netflix, ha pasado por diferentes etapas así como por diferentes generaciones.  Algunos, después de verla varias veces completa, incluso nos hicimos el hábito de ponerla para dormir o solo como ruido ambiental que acompañe las actividades en casa. Junto a How I Met Your Mother (HIMYM 2005-2014), Friends es un clásico que se ha vuelto un referente dentro de la cultura popular además de que ha dado la pauta a la configuración de las comedias situacionales (sitcom) venideras. Seinfeld (1989-1998) posibilitó a Friends. Friends posibilitó HIMYM. Y después de esta última, ha habido un hueco que ninguna otra comedia ha podido realmente llenar.

De las tres sitcoms antes mencionadas, quizá es Seinfeld la menos popular. No por falta de calidad sino por la dificultad de conseguirla en alguna plataforma de streaming. Friends, aunque regularmente vista, estuvo un poco a la sombra de HIMYM, que al ser la más reciente logró tener mayor contacto con diferentes audiencias. La serie que terminó en el 2014 (diez años después que Friends) gozaba de actualidad, así que se convirtió en la preferida, o por lo menos en la más vista en Netflix en los últimos años, hasta que la plataforma la tuvo que eliminar de sus contenidos. Fue entonces cuando Friends resurgió y comenzó a ganar un nuevo público que ni siquiera sabía de su existencia, ocasionando un boom que ha dado como resultado ver de nueva cuenta a gente con playeras y sudaderas como ocurriera hace ya varios años atrás.  A falta de HIMYM mucha gente está conociendo a este grupo de amigos y actores que se sentaron precedente en la televisión, pues en su mejor momento, hacia el final de la serie, cada uno de ellos cobraba un millón de dólares por episodio debido a su alto rating.

Asomarse a Friends desde la actualidad ha generado diferentes reacciones en el público joven. En Reino Unido, donde hasta hace poco Netflix subió la serie, las reacciones las hizo notar The Independient, donde según su estudio, los millennials encontraban la serie homofóbica y racista. Lo cierto es que entre la serie y las nuevas generaciones, incluso en términos amplios, tomando en cuenta las tendencias ideológicas actuales, existe una brecha que produce impacto. Es cierto que incluso para quienes crecieron viendo la serie en su momento la lectura hoy día parece distinta. Pero lejos de señalar maliciosamente a la serie por estos puntos que parecen deficiencia, valdría considerarla como archivo que señala una época que va de salida.

La serie creada por Marta Kauffman y David Crane se abrió camino en los 90 en la televisión internacional poniendo a seis amigos blancos (solo uno con ascendencia italiana) compartiendo crecimiento profesional y humano en la ciudad de Nueva York. Es una serie bastante conservadora y de humor clásico que quizá hoy podemos incluso considerar pasado de moda, pero que dio paso a una evolución. Lo podemos ver en comparación con HIMYM, que aunque más reciente, está plagada también de comentarios sexistas, inconvenientes en la actualidad; sin embargo, hay también una evolución en el humor, diversidad de personajes y en la forma de abordar problemáticas. Si en Friends el grupo de amigos se reúne principalmente en el café Central Perk (que antes era un bar), los de HIMYM se reúnen en un bar. En Friends, aunque se habla de sexo, siempre se hace con un poco de distancia; en HIMYM es un tema completamente abierto hasta donde es posible. El humor cambia al igual que la perspectiva y la época. Lo expuesto por The Independient, más que servirnos como punto de ataque, podría permitirnos hacer una análisis comparativo que sería más útil. Por supuesto que hay un cambio y deberíamos de alegrarnos. Malo y triste, en dado caso, sería encontrar que todo sigue igual en los contenidos televisivos de hoy. La serie era, hasta cierto punto, un reflejo de la época que nos muestra las ideas generales que habitaban el momento, la visibilidad de ciertas problemáticas y el decoro o no que se les brindaba. En efecto, lo deseable para muchos quizá sería que la serie no tuviera estos defectos, pero es en buen medida el cambio de perspectiva y de tiempo el que ha posibilitado el asomo y el acuse. No es fortuito que el pensamiento esté cambiando, que exista mayor inclusión hoy en día y que se cuide. Pero esto ha sido un proceso.

A pesar de estos puntos ideológicos, Friends ha envejecido bien. No es gratuito la puesta en moda de prendas de vestir con el logo. Es interesante asomarse, revisitarla o bien mantener una permanente relectura de ésta puesto que funciona para diferentes análisis. Friends, junto a algunas otras series como Los Soprano (1999-2007) o The Wire (2002-2008), sirvieron para empujar la televisión a otro nivel. En aquel entonces, aún cuando la serie fuera popular, se condenaba a los actores, guionistas y directores a esa categoría. Los actores, al ser demasiado reconocibles por el personaje que interpretaban, no eran contratados en otros proyectos, y esto terminó por coartar su vida actoral. Por ejemplo, el elenco principal de Friends no pudo sostenerse mediáticamente después de que ésta terminara. Si acaso, quien ha logrado mantenerse es Jennifer Aniston  (Rachel) y quizá Matt LeBlanc (Joey), que estuvo a cargo de la conducción de Top Gear, pero al que mejor le ha ido (en términos de fama actual) es a Paul Rudd, quien fuera un actor secundario. Fuera de ahí, el resto de los actores han, por así decirlo, desaparecido. No fue así el caso del elenco de HIMYM. El tiempo cambia. Las generaciones cambian. Y afortunadamente la forma en que estos programas se construyen, también, pues esto nos ha conducido a mejores contenidos y a mayor calidad en la creación, incitando también a que el equipo pueda desplazarse del mundo de las series al cine y viceversa. Incluso pareciera que hoy en día la mejor forma de probarse es ser participe de estas dos vías.

A la distancia resulta raro ver a esos actores siempre detenidos en el tiempo, siempre jóvenes, una y otra vez. Ver a un Matt LeBlanc canoso o enterarse de que a Matthew Perry (Chandler) lo tuvieron que operar hace unos días porque tenía un hueco en el intestino, resulta inaprehensible. La poca o nula continuidad de estos en los medios los han convertido en unos entes suspendidos en el tiempo: siempre unos adultos jóvenes  Una tristeza el saber que no vivieron un tiempo de apertura actoral y que fueron agotados en el papel que desempañaron en Friends. También, una proeza histórica y de profesión. Son y ocupan un lugar importante dentro de la cultura pop, y los personajes a los que dieron vida son referentes no solo para la actuación y para construir una sitcom, sino también como estereotipos anclados en el tiempo que alguna vez sirvieron (o quizá sirvan todavía para algunos) como ejemplos a seguir por varias de sus cualidades. Después de todo, a pesar de los acuses que se le puedan hacer desde la actualidad, la serie era bastante ingenua y noble. Eran solo un grupo de amigos intentando sobrevivir en una de las ciudades más grandes del mundo, todos jóvenes al principio, recién entrados al campo laboral, con deudas, muebles viejos, nula sensibilidad estética, que con el paso de los años, del convivo y del esfuerzo (porque al final es una serie gringa) terminan por abrirse paso mientras se recuerda y enfatiza que para algunos, para los que se van de casa jóvenes, es en los amigos donde se encuentra el refugio, la compañía y el apoyo que la familia representa.

En lo personal, si algo le puedo recriminar a Friends, y pecando de romanticismo, es el poco crecimiento y el mal final que tiene Joey, a quien siempre lo muestran como guapo, tonto y de buenos sentimientos. Y quizá también el final de Phoebe (Lisa Kudrow), quien por estar jalada hacia un pensamiento mágico o hippie, nunca encuentra cabida real en el mundo laboral, y su estabilidad parece venir por la compañía de Mike (Paul Rudd).  Pero al final, estos dos puntos que escapan de lo positivo son el ancla con lo real. No todos seremos exitosos ni independientes. Una lástima que estos actores no hayan continuado con una gran carrera actoral. Una lástima aún mayor que se le haya concedido permiso a Lele Pons para hacer una versión millennial de la serie en su canal de Youtube.

 

Fernando Bustos Gorozpe
Profesor en la Universidad Anáhuac Norte y candidato a Doctor en Filosofía por la Universidad Iberoamericana.
Twitter: @ferbustos

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