Juegos de otro mundo:
cinco documentales raros sobre futbol

Existe ya un inmenso archivo no reunido de películas sobre el futbol. Después de haber reunido las ficciones más recientes, quisimos mostrar, en el marco del Mundial de Rusia 2018, una serie de documentales que nos muestran el futbol de otro modo, algunos son raros y otros francamente rústicos, por fuera de las grandes canchas, los clubes multimillonarios y los astros que pululan en periódicos, revistas y canales de televisión. El común denominador en estos cinco documentales sigue siendo la fiebre que despierta este deporte y que alcanza hasta los lugares más inesperados de cualquier geografía. La grandeza y los aires épicos permanecen en cualquier cancha y en cualquier partido.

Extraño sabor a cal

La cancha más cara del mundo (dir: Juan Felipe y Samuel Guzmán Cuevas, México, 2013)

No estamos hablando ni del Estadio Azteca ni del Maracaná en la época de su construcción monumental. Tampoco de ninguno de los estadios que se levantaron o renovaron para los mundiales recientes. El hallazgo en este caso es absolutamente inesperado: un diamante en bruto de esos que sólo encuentran antropólogos, viajeros, periodistas, fotógrafos o documentalistas a su paso por las regiones recónditas de algún país. Cuando se trata una vez más de México, no es extraño que volvamos a caer en el cliché que maravilló a los surrealistas en los años 1930.

Barra de Teconoapa, Costa Chica de Guerrero, a unos 150 km al sur de Acapulco. Unos pescadores locales encuentran extraños paquetes negros flotando en el mar. Entre toda la basura que se cruzan en sus salidas en una modesta lancha, desconocen por completo el contenido blanco de los paquetes. Prueban con los animales del pueblo costero: gallinas, perros, puercos. Algunos mueren al probar el misterioso polvo. Para sacarle otro tipo de provecho los habitantes deciden usarlo para marcar las líneas del polvoriento campo de futbol local. Ignoran que su hogareño litoral es puerta de entrada de la cocaína al país. ¿Hace falta recordar que es una historia real? Los realizadores de este documental amateur convierten así una pieza anecdótica en un excelente retrato etnográfico de un rincón de Guerrero y crean un documental digno de cualquier maestro del género.


Más realismo mágico o el “Prometeo caribeño”

Nueva Venecia (dir: Emiliano Mazza de Lucca, Uruguay/Colombia/México, 2016)

En la veta del surrealismo, no podía faltar Colombia y su realismo mágico, esta vez estrechamente ligado a la pasión futbolera. No muy lejos de Barranquilla ni de Aracataca, en la región cenagosa de Santa Marta, una isla de casas de palo elevadas sobre pilotes enfrenta la hostilidad de la laguna. Ahí viven fundamentalmente de la pesca unos 2000 habitantes. Sobreviven también gracias a su deporte predilecto y no precisamente acuático: el futbol, al que dedicaron una cancha flotante, que sobresale apenas 40 cm de la superficie. Las constantes inundaciones no evitan que uno de los sueños del pueblo sea exportar alguna estrella mundialera. Y no menos cargado de ensoñaciones es el nombre del poblado: Nueva Venecia, ni más ni menos.

Para este documental, el uruguayo Emiliano Mazza filmó desde una canoa y consignó, además de la omnipresente pasión futbolera, la historia del pueblo víctima de una masacre, la cotidianidad de los pescadores, la vida en torno a único punto de reunión y convivencia, que es evidentemente la cancha. El éxito del filme (premiado en Biarritz) permitió además una campaña de ONGs organizadas en torno a la educación, el deporte y el medio ambiente (la ciénaga de Santa Martha es un desastre ecológico). Mientras tanto, la cancha sobre el agua prevalece y quién sabe, tal vez algún día la selección de Colombia tenga a un anfibio lateral al que apoden “El veneciano”. Y así se puedan hacer realidad los sueños de algún “Prometeo Caribeño”, como afirma el director.


Todas las camisetas de Argentina

El otro futbol (dir: Federico Peretti, Argentina, 2014)

Se sabe que en las tierras de Maradonna hay grandes equipos. También grandes aficiones. El reportero argentino Federico Peretti decidió primero escribir un libro sobre los eventos deportivos que cubría. Luego, recorrer su país durante tres años en busca de un punto ciego, para filmar la cara oculta del mundo futbolero nacional. Los equipos de segunda, tercera o cuarta categoría, los estadios y canchas locales, pueblerinos, cuya vida depende tanto de la hinchada como de los mismos jugadores. Recorriendo el país en todas sus latitudes —unos 50 mil km— conviviendo con cerca de 140 equipos oficiales que le permitieron retratar el arduo camino a la gloria por el que avanzan o tropiezan los integrantes de ese territorio que solemos llamar, con cierta soberbia, amateur.

Así, las historias se acumulan. Un equipo de presos al que debe escoltar un policía por jugador se vuelve bicampeón en la división C y evidentemente cae al plato una declaración: “somos libres por 90 minutos”. Así, el realizador quiere sacar del olvido todos esos paisajes, personajes y momentos cruciales en las vidas de otros, alumbrados por reflectores de baja intensidad, modestos contribuidores al alumbrado de su club o engorrosos hinchas que se reúnen antes, después y durante el partido, porque no existe nada más que el amor por los colores de la camiseta.


Jugadores en tierra santa (y hostil)

Forever Pure (dir: Maya Zinshtein, Israel, 2016)

Más accesible (porque está en Netflix) aunque no menos insólito, este documental muestra una de las caras más duras del futbol: el racismo, la intolerancia y el odio masificados. Sabemos que esto ocurre a menudo, que hay sanciones, que hay “valores” como el fair play para contener la ira y la catarsis violenta de las aficiones. Pero el caso de Forever Pure es determinante: nos encontramos en el corazón del Beitar de Jerusalén, el equipo más cercano a la extrema derecha de Israel, apoyado entre por Benjamin Netanyahou. Entre sus logros, los hinchas se jactan de una cierta “pureza” con enormes pancartas: nunca haber aceptado un jugador árabe o musulmán.

Las circunstancias cambian en la temporada 2012-13, cuando un estrafalario empresario ruso, Arcadi Gaydamak, acusado de malversación en Francia, invierte en el equipo y decide fichar, casi a ciegas, a dos jugadores chechenos que romperán con la tradición racial y ortodoxa del equipo. El dueño tiene claras intenciones políticas. Todo el equipo deberá enfrentarse al abierto rechazo de su motor vital: los aficionados. Como pocos, este documental es una excelente reflexión sobre los linderos entre lo político y lo estrictamente deportivo.


Atrapado en Cachemira

Inshallah football (dir: Ashvin Kumar, Pakistán, 2010)

En la complejidad política de la región de Cachemira, enclave entre Pakistán y la India siempre en pugna por la división territorial, el joven Basharat, de 18 años, se apasiona por el futbol. Sus aspiraciones tienen razón de ser, no sólo por su talento sino por el apoyo de su familia y de un entrenador que lo quiere exportar a la liga brasileña. Pero a Basharat lo oprime el pasado inmediato, las milicias y la guerra pakistaní. Su padre, Bashir, fue líder en los años 80 de la guerrilla local de los Muyaidines de Hizbul. Torturado, secuestrado y rendido al fin, su padre intenta conciliar una vida ordinaria. Pero la sombra de la guerra acecha y le pondrá incontables trabas a Basharat, entre ellas la de obtener el pasaporte que el gobierno de la Indio le niega por la militancia de su padre.

Además de una historia local minuciosa, este documental actualiza en el siglo XXI los vestigios de un conflicto que asola la región desde tiempos coloniales. Las rebeliones contra las fuerzas de ocupación de la India, en un territorio mayoritariamente musulmán y apegado a Pakistán, sigue siendo motivo de tensión. Esta tensión se hizo manifiesta con la censura parcial del filme por parte del gobierno indio, para el que los testimonios de tortura de Bashir eran falsos y difamatorios. Todo esto pesa sobre el sueño de un adolescente que ha preferido abstraerse de la política corriendo atrás del balón.

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