Cinco clásicos de Milos Forman

Entre muchas otras cosas, la obra del cineasta checo Milos Forman (1932-2018) representa la lucha del individuo contra el siempre opresivo sistema, algo que él mismo padeció cuando tuvo que salir de su país tras la invasión soviética. Con casi una veintena de obras, Forman nos dejó cintas ejemplares pobladas por personajes memorables. Ofrecemos a continuación cinco imprescindibles dentro de una de las filmografías más auténticas del siglo XX.


¿Quién es el loco?

Alguien voló sobre el nido del cuco (1975)

Mitad comedia, mitad drama, Alguien voló sobre el nido del cuco (malamente bautizada en varios países de Latinoamérica como Atrapado sin salida), ocupa el lugar 33 en la lista de las mejores películas de todos los tiempos del American Film Institute. También le cuelga la medalla de haber sido la segunda película en la historia en ganar los cinco premios Oscar más importantes, hazaña que hasta entonces solo había conseguido Sucedió una noche (1934).

Y no es para menos. Esta magistral cinta cuenta la historia de Randle McMurphy (uno de los mejores papeles de Jack Nicholson), un criminal que para eludir la cárcel se hace pasar por loco y termina encerrado en una institución psiquiátrica gobernada por la tiránica enfermera Ratched (Louise Fletcher), que si algo deja en claro es que la locura no siempre está del lado que pensamos. El psiquiátrico está habitado por un coro de personajes variopintos, personificados por actores de la talla de Danny DeVito y Christopher Lloyd, aunque sin duda el más memorable es el del Jefe Bromden, cuya secuencia de fuga ha quedado grabada a fuego en la retina de la posteridad.


Un viaje distinto a la luna

Man on the Moon (1999)

No es la mejor película de Forman, de acuerdo. Para algunos, ni siquiera debería estar en esta lista. Pero, le pese a quien le pese, Man on the Moon está muy cerca de esa espinosa categoría denominada “película de culto”. ¿Una película de culto estelarizada por Jim Carrey? Pues…

Honor a quien honor merece. Quizá nadie hubiera podido meterse en la piel del comediante Andy Kaufman como Carrey. De hecho, la historia cuenta que Carrey nunca dejó de ser Kaufman durante todo el rodaje, ejercicio dramático que llevó al borde de la exasperación al resto de sus compañeros. El caso es que Kaufman es uno de esos personajes que solo puede producir una cultura como la estadounidense: cómico, delirante, excesivo,  excéntrico, atormentado, provocador; es decir, como el propio Jim Carrey. Aunque la trama se toma algunas licencias con respecto a la vida de Kaufman, este biopic que no es para cualquier estómago, demuestra la versatilidad de Forman y al tiempo que subraya su gusto por los personajes rebeldes.


El sueño americano en pelotas

El escándalo de Larry Flynt (1996)

En su filmografía, Forman muestra una debilidad por los personajes rebeldes, ya sean “locos” como McMurphy o Andy Kaufman, o por empresarios salvajes y sinceros que abrazan el sueño americano con todas sus consecuencias, como el caso de Larry Flynt.

Hoy la pornografía es moneda corriente, pero hace algunas décadas los caballeros solo tenían el baño para ojear a gusto revistas como Playboy o Hustler. Esta última, de tono más explícito que la creada por Hugh Hefner, fue obra de Larry Flint, un empresario que durante la revolucionaria década de los setentas decidió abrir una serie de bares de striptease, negocio que le servirá para lanzar la revista que lo convertirá en un excéntrico millonario y, de paso, para ruborizar a la mitad de Norteamérica. Por supuesto, en el país de la doble moral, Flynt es lo mismo un héroe que una aberración. Tras librar más de una batalla en la corte en defensa de la libertad de expresión, el empresario es atacado por un francotirador, que lo deja en silla de ruedas por el resto de su vida. Pero eso, en lugar de amilanarlo, convierte a Flynt en un férreo defensor de los derechos humanos (y también, todo sea dicho, en un adicto a los analgésicos). Woody Harrelson ocupa la piel de Flynt, un personaje hecho a la medida para él.


Bailando contra la guerra

Hair (1979)

Se puede cantar y bailar contra la guerra. Eso lo demostró Forman con este musical de 1979. Ambientada doce años antes, es decir, en plena guerra de Vietnam, Hair cuenta (y canta) la historia de Claude Bukowski, un joven que viaja a Nueva York con la intención de alistarse en el ejército. Sin embargo, a su llegada a la Gran Manzana conoce a un grupo de hippies que le hacen replantearse dos o tres cosas sobre la vida. En su periplo, Bukowski conocerá la amistad y el amor, las drogas y, en última instancia, la vida misma; será incapaz de libarse de la guerra, y durante el viaje el espectador se verá confrontado con la crudeza bélica y el canto libertario.

El musical suele ser un género difícil: se ama o se odia. Punto. Amigo de sensibilidades específicas, muchas veces resulta demasiado dulce y hasta lacrimógeno. Sin embargo, en las manos de un creador como Forman, esta forma del cine traspasa sus propias fronteras para convertirse en un clásico perdurable. La banda sonora, por cierto, no tiene desperdicio.  


Las cuitas del joven Wolfgang

Amadeus (1984)

Para cerrar, la que muchos consideran la obra maestra del cineasta checo. Estamos en Viena, a finales del siglo XVIII. Un viejo Antonio Salieri, al borde del suicidio, nos cuenta su histórica rivalidad con Wolfgang Amadeus Mozart. Cuando era joven, Salieri le entregó su castidad a Dios para que el Todopoderoso le concediera el don de la música. Cuando el ferviente joven llega a la corte del emperador, ansioso por conocer al gran Mozart, queda repugnado al ver la vulgaridad con que se comporta este artista inmortal. Sin entender por qué Dios eligió darle la eternidad a un ser tan despreciable en lugar de a uno de sus más devotos discípulos, Salieri entra en una espiral de celos y frustración que lo llevarán a tratar de destruir a Mozart.

Aunque libremente basada en la vida del compositor austriaco, además de convertirse en un éxito inmediato y en una de las películas más influyentes de la década, Amadeus retrata como pocas cintas el genio del artista, la chispa que enciende la creación y las pasiones que esta desata sobre los pobre mortales. 

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