Carlos Saura en voz de sus hijos

Carlos Saura ha sido determinante para el cine iberoamericano: es responsable de más de cuarenta títulos con los que ha conquistado Cannes, Berlín, Venecia, San Sebastián y, ahora, el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), donde fue el protagonista del documental Saura (s) y condecorado en la edición número 33 con el Mayahuel Internacionalcomo reconocimiento a su trayectoria artística.

Fotografías: Cortesía del FICG.

Saura, una mirada personal

Cuando el director Félix Viscarret decidió hacer un documental sobre Carlos Saura, no quería rodar algo tradicional. Para Saura (s), un filme sincero y personal, decidió pedirle a los siete hijos del director español que fueran ellos quienes contaran la historia del reconocido realizador de películas como La caza (1966), Cría cuervos (1976), Bodas de sangre (1981), Carmen (1983) y Fados (2007).

“Para mí es un honor participar en este festival. Suelen decir que para una gran película se necesita de un gran personaje central, de un conflicto y un misterio; creo que las tres están presentes en Saura (s)”, compartió Viscarret durante la presentación del filme.

Al inicio del documental, Saura y Viscarret se encuentran en el estudio del cineasta: por todas partes hay carteles de películas, una foto con Buñuel, decenas de libros, cámaras fotográficas y varios dibujos realizados por él.

Su hija Anna Saura, productora cinematográfica que le ayuda a organizar su agenda, es la primera en introducir a su padre, quien le cuenta que en su niñez quedó marcado por la guerra civil española, por los muertos y los bombardeos.

Su hijo Manuel, quien se dedica a la postproducción, habla de cómo su padre trabajaba mucho y casi no lo veían: “es un hombre que prefiere el silencio y la soledad”, explica en el documental.

Charlando con su hijo Antonio, productor e hijo de Adela Medrano, el reconocido director le cuenta cómo sus mujeres tuvieron una clara influencia sobre su trabajo. Saura se casó con Adela, Geraldine, Mercedes y actualmente está con Eulalia (Laly). “Mis mujeres siempre han sido importantes en mi vida, yo siempre lo digo”, confiesa.

Sobre su gusto por la música, Saura relata que empezó cuando le hicieron la petición de realizar algo para la Feria de Sevilla, entonces decidió coordinar algo modesto, enfocado en los bailarines. Bodas de sangre (1981) fue la primera parte de la trilogía de Saura sobre el flamenco, una adaptación del ballet Crónica del suceso de bodas de sangre (1974) de Antonio Gades, basada a su vez en la obra de Federico García Lorca.

Esta primera incursión de Saura en el musical terminó siendo un gran éxito. Luego su experiencia y presupuesto para el género fue creciendo. Logró a continuación Carmen (la ópera de Bizet que fue premiada en Cannes y seleccionada para el Oscar) y El amor brujo (inspirada en la obra homónima de Falla, su musical más ambicioso hasta aquel momento): dos de los musicales más emblemáticos del cine español.

Otro de los hijos de Saura recuerda que fue precisamente Carmen la cinta que puso al flamenco en el mapa, al grado de que después de la película empezaron a abrirse escuelas de flamenco en Japón. Saura relaciona su gusto por la música a que su madre tocaba el piano y por tanto creció con una educación musical.

Para el realizador, los trabajos que el público considera “películas de culto” han ido cambiando con el tiempo y no necesariamente entiende las razones; por ejemplo, nunca coincidió con la opinión de que La caza (1965)—por la que obtuvo en Berlín el Oso de Plata como mejor director—fuera su cinta más emblemática.

Sus hijos coinciden en que Saura no es un hombre muy expresivo en su vida personal, pues proviene de una generación en la que los hombres no dicen lo que sienten; sin embargo, es a través del cine donde siempre ha expresado sus sentimientos. “Tenemos que tener en cuenta que para él el cine no es un trabajo, es una forma de vida.”

Honrado en el FICG

Saura, un constante viajero, acudió al Festival Internacional de Cine en Guadalajara para encontrarse con el público y la prensa, y para ser honrado con el Mayahuel Internacional en reconocimiento a su trayectoria artística.

En la Cátedra Julio Cortázar, el público presenció un recorrido por la carrera del director, fotógrafo y escritor nacido en Huesca el 4 de enero de 1932, quien compartió su experiencia a lo largo de más de sesenta años dedicados al cine.

El martes pasado asistió a la charla titulada Carlos Saura: versátil director de cine español, que se llevó a cabo a manera de diálogo entre Carlos y su hijo, el productor Antonio Saura. El director, de 86 años, relató cómo llegó al cine a través de la fotografía y su primera experiencia con este arte, cuando de niño se enamoró de una muchacha y le envió una foto con un mensaje de amor.

“Aprendí dos cosas: que la fotografía es una cosa maravillosa y que las mujeres… hay que tener mucho cuidado con ellas”, bromeó.

También recordó sus inicios como fotógrafo de Paris-Match y de festivales musicales en España.

Saura habló sobre su relación con Luis Buñuel, a quien conoció cuando su ópera prima, Los golfos, fue elegida para el Festival de Cannes en 1960. “Tenía una gran imaginación española basada mucho en Bergman. Buñuel era además una maravillosa persona”, dijo.

Su hijo destacó el papel decisivo que la dictadura franquista tuvo en el cine y el arte de Saura, primero como tema y luego por la censura en tiempos de la posguerra. Su padre añadió que hoy en día esta censura se sigue manifestando, pero ahora en forma de censura económica.

Saura contó también que elige las temáticas de sus películas porque le interesan a él, esperando que eso tenga resonancia con el público. “Pienso que he trabajado mucho con el mundo de la imaginación, pero no de las hadas o los monstruos, sino la que está basada en los pensamientos, el pasado y los recuerdos del ser humano, con esos recuerdos que son volátiles y que uno puede manipular como quiera”, agregó.

Filmará en México

Antes de concluir su participación en el FICG, Saura reiteró su fascinación con la cultura mexicana (tras recordar que en 1982 realizó Antonieta en México) y compartió que espera volver a filmar en el país posiblemente en este año.

La cinta que prepara, El rey de todo el mundo, será un musical que filmará en México y que podría contar con Karla Souza como protagonista. “Souza va a ser una profesora de baile. Cuándo la hagamos dependerá de los tiempos de Karla, para nosotros no hay problema con esperarla”, dijo el director sobre la actriz, que actualmente está esperando a su primer hijo.

La cinta, que será un homenaje a la música y a los bailes de México, contará también con la participación del bailarín mexicano Isaac Hernández y de músicos como Lila Downs, Armando Manzanero y Jesse & Joy.

 

Mariana Mijares
Crítica de cine.

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