Los desvaríos de Cupido: cinco películas de amores poco convencionales

La lógica del calendario nos da indicios de que el día del amor y la amistad se acerca. Aunque la fecha sea una vulgar invención comercial, es una festividad internacional y multicultural, lo que nos obliga a tomarla en cuenta. Para ello, decidimos hacer una selección de películas que respetan el tema romántico de la fecha, pero que plantean relaciones que rompen con las fórmulas tradicionales y aceptadas del amor, aún dentro de los límites de la corrección moral.

Amores robóticos

Ella (dir: Spike Jonze, 2014)
(Her)

La película se acerca a la vida de un escritor, protagonizado por el gran Joaquin Phoenix, que lleva una vida recluida. Sus intentos de tener relaciones con personas de carne y hueso no dan para nada buenos resultados. Eventualmente, aparece un sistema operativo tan avanzado que se convierte en la pareja perfecta de cada ser humano. Muchos romances surgen entre humanos e inteligencias artificiales, pero la obsesión del escritor con la voz de Scarlett Johansson crea una versión futurista de un cuento de hadas y este hallazgo es único e irrepetible.

A pesar de que la noción de enamorarse de un objeto es cada vez más mundana, en esta cinta Spike Jonze le da forma a la fantasía de millones de adictos que ya tienen una relación semi-amorosa con su dispositivo. El inquietante sueño se verá realizado cuando podamos tener relaciones sexuales con nuestro celular.


Borra al otro, pero desde tu cabeza

Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (dir: Michel Gondry, 2017)
(Ethernal Sunshine of the Spotless Mind)

Con una premisa original y una de las mejores actuaciones de Carrey y Winslet, la cinta es un verdadero logro. Su gran cualidad consiste en salirse del estándar del género sin perder el humor ni el encanto de una comedia romántica con tintes metafísicos. La historia gira alrededor de una pareja que recurre a una operación médica que borra los recuerdos que tienen de su historia juntos. La narración avanza mezclando escenas de lo que sucede en el mundo real y las memorias que se van desvaneciendo. La moraleja de la historia es que los recuerdos son como almas necias con las que hay que aprender a vivir. No se puede borrar el pasado. Siempre vuelve y está al acecho a la vuelta de cualquier acontecimiento.


Cincuenta sombras mejor contadas

La secretaria (dir: Steven Shainberg, 2002)
(Secretary)

Con la trilogía de Cincuenta Sombras de Gray ya terminada, La secretaria, una película con una premisa muy similar, supera con creces a su sucesora. Para los curiosos cinéfilos que buscan una cinta con algo de erotismo y un toque de perversión sado masoquista, sus deseos son órdenes con esta película.

Esta comedia romántica muy poco ortodoxa nos presenta la relación entre un abogado y su asistente. Ella es una mujer con una psique torturada que la incita a lastimarse para sobrellevar una vida complicada. Él es un profesional metódico con una inclinación por abusar de sus empleados. Poco a poco ambos van descubriendo su compatibilidad y el resultado es un amor extraño, pero que significa una congruencia abrumadora. La película captura el verdadero espíritu del erotismo mezclado con el dolor y avergüenza los miserables intentos de la trilogía Gray. El detalle de que el personaje de La secretaria también se apellide Gray es, sin embargo, pura coincidencia.


Androides hermosamente listos

Ex Machina (dir: Alex Garland, 2014)

No estamos aquí realmente ante una historia romántica sino ante una obra puramente de ciencia ficción, aunque la idea de enamorarse es central en la trama. La cinta narra la extraña aventura de un talentoso programador de computadoras que visita el laboratorio de un genio en robótica. Al llegar conoce a Ava, un androide con la más avanzada inteligencia artificial del mundo. Poco a poco la relación entre ellos va derivando en una especie de romance que culmina con un desenlace altamente perturbador.

Al entrelazar ciencia ficción, romance y suspenso, la cinta tiene un valor añadido: los efectos visuales se empatan muy bien sus indagaciones psicológicas. Esto la sitúa en los límites aún justificables de la extrañeza amorosa.


Dentro y fuera de la pantalla

La rosa purpura del Cairo (dir: Woody Allen, 1985)

Siempre hay buenas ocasiones para volver a algún ícono del cine moderno. La Rosa Purpura del Cairo lo es hasta el punto de que el mundo todavía le perdona a Woody Allen su turbia reputación y busca hacer esa separación —no siempre pertinente— entre el artista y el hombre de carne y hueso. La historia ha cautivado a varias generaciones porque le dio forma a la fantasía de todo cinéfilo de que tal vez, algún día, las historias que adoramos ver en el cine podrían saltar de la pantalla y formar parte de nuestras vidas. Recobra así el significado primordial del cine: crear una ilusión tremendamente verosímil, capaz de asustar y sacudir a aquellos primeros espectadores que sintieron que un tren se les venía encima.

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