Entrevista con Bill Condon, director de La Bella y la Bestia

Adaptar una de las películas más recordadas de Disney no era tarea fácil, pero luego de tener experiencia en proyectos independientes como Gods and Monsters, blockbusters como Twilight y musicales como Dreamgirls, Bill Condon resultaba idóneo para dirigir La Bella y la Bestia.

Durante su reciente visita a México para promocionar la cinta, conversamos con el también guionista de Chicago sobre cómo logró las secuencias musicales, los cambios en la historia y en los diálogos y sobre el mensaje fundamental —con más relevancia que nunca— de tener empatía y no temerle a lo desconocido.


Fotografías: Cortesía Disney

Mariana Mijares: Bill, tenías experiencia con musicales luego de haber escrito el guión de Chicago y de dirigir Dreamgirls, ¿cómo elegiste filmar los números musicales de La Bella y la Bestia? ¿Con canto en vivo o playback?

Bill Condon: Hicimos una combinación entre ambos. Decidimos recrear números en vivo porque teníamos a un muy buen coreógrafo además de actores experimentados del West End que interpretaron a los habitantes del pueblo. Había de todas las edades, pero, por ejemplo, los actores de más de 60 años, llevan más de 40 años en los escenarios, y todos fueron maravillosos porque ensayaron durante meses como si fuéramos a estrenar una obra. En otros números, como el de Maurice, o cuando Bella regresa a su pasado (“How Does A Moment Last Forever —Montmartre—”), Kevin Kline y Emma Watson cantaron en vivo.

MM: Cuentas que preparar esta película fue como preparar un musical de teatro. En ese sentido, ¿los actores ensayaron mucho contigo antes del rodaje?

BC: Sí, por ejemplo, ignoramos el hecho de que Emma Thompson se convertiría en una tetera, y con ella discutimos y ensayamos la escena como si la fueran a actuar en vivo. Los ensayos fueron tan cruciales y nos ayudaron tanto, que cuando nos juntamos a hacer la lectura final, cada actor no sólo pudo ver lo que harían los otros, sino que todos estaban listos como para actuar toda la película como si fuera un musical de teatro.

MM: Analizando la película encontré algunos cambios en la historia, a nivel de guión y a nivel producción, como por ejemplo los vestuarios, que no son una réplica exacta de la versión animada…

BC: Correcto, nuestros vestuarios corresponden al periodo de la historia, aproximadamente 1740 en Francia, y quisimos hacerlos lo más reales posibles. Pero también tuvimos que recrear vestidos icónicos de la película animada, como el amarillo del baile, que estrictamente no tiene el estilo de esa época, pero queríamos que fuera apegado al original. En términos de guión, como director siempre aspiras a que tus actores conozcan mejor que tú a sus personajes, especialmente cuando son buenos actores así que, por ejemplo, Josh Gad fue el relief cómico, y siempre lo motivé a que fuera “el más americano” y el contemporáneo del grupo. Muchas de sus líneas provinieron de él mismo. Me da gusto que lo hayas notado porque la gran mayor parte de nuestros diálogos fueron reinventados y tuvimos que reinventarlos no sólo porque ésta es una versión live action, sino también porque es una película para 2017.

MM: Tienes un elenco envidiable: Emma Thompson, Ian McKellen, Ewan McGregor, Audra McDonald, sin duda todos grandes talentos, pero ¿por qué no repetir voces que todos recordamos, como Angela Lansbury?

BC: Angela Lansbury es icónica, y sin duda todos la recordamos, pero no podía nuevamente interpretar a este personaje porque, como la volvemos humana al final y tiene un hijo, la edad ya no hacía sentido… Pero es curioso, Emma Thompson entró a esta película luego de hacer el papel de “Mrs. Lovett” en Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street, papel que Angela originó en 1979. Así que Emma bromeaba continuamente con que ahora solo hacía papeles de Angela, pero es lindo porque ellas son amigas. Sobre los demás, sabemos que Ian McKellen es un experto en Shakespeare, pero este tipo de comedia le sale muy natural y desde la primera lectura dominó cada línea. Y Ewan McGregor aportó una chispa muy especial y juvenil.

MM: ¿Cuál fue tu mayor reto durante esta película?

BC: El número musical de “Be our Guest” (“Nuestro Huésped sea Usted”) sin duda fue lo más difícil, ¡porque nadie existía!, fue un acto de pura imaginación. También fue todo un reto hacer cada escena con la Bestia, porque si todo lo demás funcionaba y la Bestia no, habríamos estado en problemas…

MM: Uno de los mejores mensajes de la película es que hay que aprender a encontrar lo mejor de los otros y a no temerle a lo desconocido, un mensaje importante para los tiempos que estamos viviendo…

BC: Completamente. Hay una canción que dice que no nos gusta lo desconocido porque nos asusta, y creo que Gastón, el villano de la película, simboliza eso. Tiene esa característica que apela a los miedos de los demás para lograr su objetivo, y desafortunadamente eso es algo que está pasando en el mundo: siempre ha existido, pero ahora más que nunca es importante. Pero también es lindo que en esta película, dentro de este universo, esas fuerzas se contrarrestan con el poder de objetos animados y teteras; y sobre todo, con amor, eso me da esperanza….

Deja un comentario