Volando alto

Volando alto

(Eddie the Eagle)
Director: Dexter Fletcher
Género: Drama
Guionistas: Sean Macaulay y Simon Kelton
Actores: Taron Egerton, Hugh Jackman, Tom Costello

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Las Olimpiadas nos muestran algunos de los mejores exponentes del deporte, además de que son eventos que levantan el ánimo y el espíritu, y no sólo porque se pone en alto el nombre de un país, sino porque hay ciertos individuos, personajes, que nos hacen creer que los sueños pueden hacerse realidad. Uno de ellos fue Eddie Edwards.

Hace más de dos décadas, en 1993, Jamaica Bajo Cero (Cool Runnings) fue un ejemplo de este tipo de historias, una que nos hizo creer en imposibles al mostrar la historia real de un humilde grupo de jamaiquinos que desafió todos los obstáculos y se aventuró a competir por primera vez en la invernal disciplina de Bobsled, en los Juegos Olímpicos de 1988.

Fue precisamente en esos mismos juegos, de Calgary, Canadá, cuando Eddie Edwards logró ganarse la simpatía y el corazón de la audiencia, y hasta de los miembros más escépticos de la prensa, pues lejos de ser uno los mejores exponentes de su disciplina, honró cabalmente la famosa frase de que ‘lo importante no es ganar, sino competir’ (‘The most important thing in the Olympic Games is not winning, but taking part’ – de Pierre de Coubertin, fundador de los Juegos Olímpicos modernos).

Así, Volando Alto recrea este espíritu Olímpico gracias a un guión eficiente que nos cautiva desde los primeros instantes, ya que en menos de 5 minutos sabemos quién es el protagonista: Eddie (Tom Costello) un niño de 10 años, que sueña con poder competir en las Olimpiadas, y es tan carismático que desearemos —y lo acompañaremos— a que luche por su sueño.

Este anhelo permanece con él de adolescente (Jack Costello), pero, como le ha de ocurrir a más de un deportista en la vida real, Eddie no cuenta con el apoyo de su padre, quien considera que debería enfocar sus energías en la escuela y más adelante, en trabajar.

Pero Eddie es testarudo y determinado, así que poco a poco irá probando diferentes disciplinas hasta que, ya un poco mayor (Taron Egerton) descubre un área de oportunidad: que el salto de ski no cuenta con un representante británico. Decide entonces meterse de lleno a esta disciplina aprovechando las lagunas en el reglamento mundial de clasificación.

Eddie se traslada entonces a Alemania (en la vida real lo hizo a Lake Placid, en Estados Unidos), donde, sin ningún apoyo económico ni mucho menos un entrenador, intenta mejorar como saltador; sin embargo, está lejos de alcanzar su meta. Entonces entra a escena un personaje ficticio: Bronson Peary (Hugh Jackman) un ex saltador de ski que se retiró del deporte por falta de disciplina y que, aunque en un inicio se muestra renuente a apoyar a Eddie, queda cautivado por su pasión y actitud positiva.

Ver a Hugh Jackman no como actor central, sino apoyando la historia de un joven soñador y convertirse luego en su entrenador, es refrescante. El actor australiano, que realizó un papel similar en Real Steel, entiende perfectamente su papel y sólo está ahí para sumar, para enriquecer la trama y al personaje principal.

Eddie es interpretado por Taron Egerton, quien encarnó al agente Gary ‘Eggsy’ Unwin, en Kingsman: The Secret Service, al lado de Colin Firth, un papel que repetirá en la secuela Kingsman: The Golden Circle, el próximo año. Aquí, Egerton nos muestra lo opuesto de aquel capaz agente: un Eddie torpe, tierno y solitario; un underdog en toda la extensión de la palabra, pero también alguien que no dejará que nada, ni nadie, le diga que no puede.

Eddie the Eagle tiene el respaldo del director, guionista y productor inglés Matthew Vaughn, conocido por trabajos como Snatch, Kick-Ass 1 y 2, X-Men: First Class, y X-Men: Days of Future Past. Vaughn rescató esta historia (que tenía la intención de llevarse al cine desde 2007), y se la encomendó a Dexter Fletcher, conocido más por su trayectoria como actor en proyectos de Vaughn como Layer Cake, Stardust y Kick-Ass.

Otro elemento a destacar en esta cinta es la música retro de Matthew Margeson, que nos transporta en cada nota a la década de los ochenta y que incluso en ciertos acordes nos hace recordar una de las mejores películas sobre deportistas: Rocky.

Con un carismático protagonista, un acertado reparto secundario (por ahí está también Christopher Walken) y un guión sumamente conmovedor, esta es una de esas películas que, como el deportista en quien está inspirada, probablemente no va a ganar Oro (ni un Oscar), pero sí logrará hacernos recordar que eso no es lo importante; que más bien se trata de trazarnos una meta, de creer, y de volar lejos… y alto.

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