La invención de Hugo Cabret: Martin Scorsese y dos cinéfilos chiquitos

[NOTA DEL EDITOR: Si aún no ves La invención de Hugo Cabret y piensas verla (y debes verla, sobre todo antes de que la quiten de cartelera, que será pronto), te recomendamos leer esta nota después de hacerlo.]

Espero que algún día vean por su voluntad, sin coerción paterna, Taxi Driver (1976), The Last Waltz (1978), Raging Bull (1980), Goodfellas (1990) y No Direction Home (2005). Hoy digo con orgullo que mis hijos han visto su primera cinta de Martin Scorsese. Por culpa –y orden– mía.

Confieso que mi hija (llamémosle Thelma, como Thelma Schoonmaker, la genial editora de los filmes de Scorsese), de ocho años, se resistía. El trailer no la sedujo. Así que tuve que rogarle y argumentar que su padre tenía que escribir este comentario. “Está nominada a varios Óscares”, le dije, como si eso asegurara algo más placentero que un Icee de cereza, una crepa de Nutella, o unas palomitas medianas.

Mi hijo (llamémosle Marty, como le dicen sus cuates a Scorsese), de 10 años, se quiso hacer el duro –como un Travis Bickle en patrullaje nocturno, como un Joe Pesci hecho desatinar– y negó haber llorado con ésta, la primera película “para toda la familia” de este amante probado del cine. Thelma y yo derramamos lágrimas, y no lo negamos, hermanados en el llanto ante las tribulaciones de Hugo Cabret, un huérfano parisino en busca de su hueco en el mundo.

El filme, basado en el peculiar libro de Brian Selznick –más que un texto ilustrado, no precisamente una novela gráfica– es, en efecto, un buen divertimiento familiar: un asombroso, detallado y conmovedor producto que secuestra el ojo y de paso obsequia un mirada con tintes de ficción a la histórica figura de Georges Méliès, ese legendario pionero del séptimo arte, candoroso mago que nos regaló para siempre la imagen de una luna con un cohete estampado en el ojo izquierdo, y muchas maravillas más.

Como la Pina (2011) de Wim Wenders –el mejor filme que el papá de Thelma y Marty vio el año pasado– La invención de Hugo Cabret explota (¿explora?) al máximo la 3D, con la que Scorsese se da vuelo en prolongados plano secuencias, persecuciones y pasmosos pasajes oníricos.

Pero el papá de Thelma y Marty también lloró (¿para qué hacerle al goodfella a estas alturas?) por ser testigo del homenaje de un hombre de cine a otro hombre de cine, y por atestiguarlo junto a ellos, sus cinéfilos chiquitos aprendiendo una simple lección: algunas mañanas de domingo, gracias a gente como Scorsese y Méliès, el cine –como diría el maestro García Riera– es mejor que la vida. –Jordi Torre

3 comments on “La invención de Hugo Cabret: Martin Scorsese y dos cinéfilos chiquitos

  1. MZ on

    A mi la verdad me decepcionó, pensando ver un buen film de Scorcese, me encontré con una película sin profundidad, con escenas con coincidencias muy a fuerzas y con un final predecible..

    No me gusto, para mi no fue suficiente el que haya salido en 3D.. Scorcese quedo a deber..

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  2. Sergio Avila on

    Simplemente, una bellisima cinta, entré al cine sin esperar que vería todo un homenaje al cine en el cine, casi no he ido a ver películas en 3d, debido a que las únicas tres que vi en este formato me quedaron debiendo, pero la verdad salí con una sonrisa en mi rostro, no queria que se acabara, yo me considero admirardor del septimo arte, cuando salga la versión en DVD o Blu Ray, deberia decir: “La obra maestra de Martin Scorsese: La invención de Hugo Cabret.

    Simplemente bellisima.

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  3. Francisco on

    Gran homenaje al cine por parte de Scorsese, no soy fan del 3D pero en esta película no interfiere tanto y sirve para dar profundidad en unas tomas memorables. Pareciera ser el año de los homenajes al cine , con El artista y Hugo, la primera se llevará el Óscar al mejor actor y la segunda el de mejor película y director. Demos gracias a Martin Scorsese por esta magnífica película.

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