Un nuevo Sherlock

Hace un par de años que se estrenó Sherlock, adaptación moderna del detective más influyente de la historia. Nos encontramos con un personaje enigmático de esos que todos amamos por su inteligencia superior y su capacidad deductiva impresionante. Sherlock es una serie que debe su vida, por supuesto, a las historias de Conan Doyle, pero no nos quedamos en lo obvio: ¿qué sería de Sherlock sin los planteamientos del Batman de Christopher Nolan o sin el molde de Doctor Who? La estética que maneja Nolan en Ciudad Gótica es un cambio agradable que no habíamos visto los fans de Batman, aspecto que se traslada y adapta al Londres de Sherlock, sin mencionar la dureza del personaje que no estaba tan marcada en las historias de Conan Doyle. Por otro lado, no es coincidencia ni una decisión tomada a la ligera que Steven Moffat y Mark Gatiss (creadores de Sherlock) sean escritores de Doctor Who, uno de cuyos elementos clave es la capacidad que tienen sus personajes para sortear situaciones de riesgo. El doctor y su compañero, Sherlock y Watson, Batman y Robin. Sherlock Holmes es un personaje que ha sido base, suave si se desea, tanto de Batman como de Doctor Who. Sherlock regresa al doble.

Un balance de la primera temporada la deja bien parada, aunque me atreveré a decir que el segundo episodio, “The Blind Banker”, es, por mucho, el más flojo hasta ahora. No hay duda que el misterio que se manejaba en el primer episodio hacía gritar “¡Moriarty!”, porque si algo se ha aprendido es que un buen personaje no basta si no hay un excelente antagonista. No creo que haya sido sólo el cariño que se les tiene a los personajes, algunas técnicas de narración son novedosas y se probó que el personaje de Sherlock Holmes trasciende los tiempos. Él es el héroe que todos quisiéramos tener: mortal, frágil, frustrado, genial. Si un día nos deja no será porque lo llaman de su planeta o porque está ocupado salvando otras galaxias, es porque puede morir y envejecer.

Confieso que no soy muy lector de las historias de Sherlock Holmes, pero estoy lo suficientemente familiarizado para entender los guiños que hay a las obras de Conan Doyle: ya en la primera temporada los había importantes, y aparecían personajes entrañables como Mycroft (por si no sabían, todo gran detective tiene un hermano mayor más inteligente y flojo) y el mismo Moriarty. No seguí noticias referentes a Sherlock en lo que emitían la segunda temporada, así que cuando estaba a punto de ver “A Scandal in Belgravia” sólo podía desear dos cosas: que Irene Adler no interrumpiera el excelente final de temporada, y que la espera por la conclusión de la batalla entre Moriarty y Sherlock no fuera un fiasco.

Las decisiones siempre son difíciles y cada espectador sabrá leer los resultados, pero si hay algo que agradezco es que Irene Adler tuvo una excelente participación y que la conclusión Moriarty/Sherlock no tomó sólo un episodio. Sherlock me invitó a vivir las primeras semanas del 2012 con risas y una evolución de los personajes que no esperaba. El ambiente era sencillo y los guiños eran cada vez más, Sherlock se había convertido en una figura pública y famosa gracias al blog de Watson (¿Qué sería de Sherlock sin su blogger?). Estoy seguro que dentro de algunos años uno de los recuerdos más inocentes y grandiosos de Sherlock que tendrá será saber que a alguien se le ocurrió una adaptación moderna de “The Greek Interpreter” con el nombre “The Geek Interpreter”, que, por cierto, pueden leer en http://www.johnwatsonblog.co.uk/blog/16june.

Sherlock dio una gran evolución, si bien el segundo episodio de cada temporada parece ser un agujero. No hay gran innovación en cuanto a narrativa o personajes, todo queda muy bien establecido desde “A Study in Pink”, así que sólo hay preocupación por ver cómo van creciendo los personajes. La aparición seductora de Irene Adler, la honesta y tierna rencilla de Mycroft, la amistad de Watson, la admiración de Lestrade y la genialidad de Moriarty son lo que componen a Sherlock Holmes, lo que lo harán convertirse en leyenda. “The Study in Pink” termina con Mycroft diciendo, palabras más o menos, que la aparición de Watson en la vida de Sherlock puede ser lo mejor (o peor) que le pase al gran detective, regreso a decir que un solo personaje no hace una gran historia. Para todo Sherlock hay un Watson, la línea que separa a los Holmes de los Moriarty.

La conclusión de la segunda temporada me dejó pensando que de verdad podría ser el series finale, pero la última me desilusionó (y emocionó) un poco. Pienso que hay que ser lo suficientemente fuertes para matar a los protagonistas y estoy seguro que los fans de Sherlock no querrán el equivalente a un Dragon Ball GT. Es pronto para dar opiniones y tengo la confianza en que la serie no perderá el ritmo, pero a veces hay que dejar en la banca a nuestros mejores jugadores cuando están cansados. Los podríamos necesitar en el tiempo extra. –Joaquín Guillén Márquez (@joaguimar)

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