Game of Thrones, temporada 7, episodio 6: Beyond the Wall

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La temporada sigue repitiendo los mismos errores, ya no sé si para acostumbrarnos a esto o simplemente porque no les importa. Al final los productores saben que los fans terminamos por perdonarlos, como en el caso de los viajes rapidísimos que ahora se desempeñan al interior de este universo: Gendry llegó al muro como si fuera el mismo Usain Bolt, el cuervo llegó inmediatamente a Dragonstone y Dany lo hizo igual para llegar a rescatar al escuadrón suicida (como se les comenzó a llamar en Reddit) en “Beyond the Wall”. Todo sucede de forma inmediata, veloz, intentando no perder tiempo al interior de los viajes para pasar directamente a la acción y a los diálogos que se asumen verdaderamente necesarios. En un intento por apresurar el cierre y lidiar con el presupuesto, se han sacrificado estos puntos, al igual que algunos personajes que ahora comienzan a verse menores o ridículos, como Tyrion, que ha perdido sagacidad intelectual, o Arya, que mediante discursos infantiles busca intimidar a su hermana.

A pesar de esto, la temporada ha funcionado. Durante los seis años que lleva existiendo Game of Thrones como serie televisiva, ha consolidado una fuerte audiencia capaz de soportar estos embates con tal de llegar al punto esperado desde el inicio de la serie: el encuentro ya anticipado con los White Walkers, el nacimiento de un amorío entre Daenerys y Jon Snow, y la cada vez más próxima afirmación de Jon como el príncipe prometido capaz de ganarle a los White Walkers.

Este episodio 6 quizá no tiene tantísima acción como el cuarto, pero sí es uno que emocionalmente toca al espectador y, que al mostrar al dragón ojo azul en la última escena, detona un drama que permite pasar al final de temporada. “Beyond the Wall” no es otro episodio de mera transición vacía sino uno que anticipa de forma directa la guerra que vendrá y que abre las preguntas sobre qué pasará en la próxima temporada, ya que ante el evidente amorío que se desatará entre Daenerys y Jon y la profecía del príncipe prometido, las interrogantes que surgen son si Jon forjará la espada Lightbringer de la misma forma en que Azor Ahai lo hizo, clavándola en el pecho de Nissa Nissa, lo que significaría que tendría que clavarla en el pecho de Dany. Y aunque esto sería una obviedad, que muchos esperan que se solucione de alguna otra forma más drástica y nueva, sin duda el público lamentaría la muerte de la madre de los dragones.

No encuentro sentido en recapitular aquí lo sucedido en “Beyond the Wall”. Lo verdaderamente interesante es tener la experiencia de verlo, de emocionarse cuando Daenerys llega con sus dragones a rescatar a todo ese grupo que ya estaba al borde de la muerte, observar cómo uno de estos dragones es matado por el Rey de la Noche, y obviamente el encuentro romántico entre Dany y Jon (por mencionar algunos momentos clave). La acción es bien llevada y hay que tener claro que, más que enfrentarnos ahora a grandes tácticas, viajes, diálogos profundos, asistimos al cierre de una serie que prescindirá de estos puntos con tal de ofrecer los enfrentamientos que llevamos esperando tantos años y donde quizá, al ya no haber un libro que adaptar para estos capítulos, tendremos muertes de personajes que más que inesperadas se verán forzadas.

Pero yendo más allá de la mera serie, algo que resulta interesante es verla y contrastarla con el panorama político actual de nuestro país vecino. Los últimos y próximos episodios de Game of Thrones se han convertido en una especie de fábula que guarda similitud con la realidad, pues debido al alza de diferentes grupos supremacistas blancos, incluso ya hay quien se ha preguntado si es posible una segunda Guerra Civil en EUA. En la serie los enemigos en común a vencer son los White Walkers, en EUA parecen ser los White Supremacists: la barbarie, sujetos dominados por la ideología, títeres, que gobernados por una pulsión, son incapaces si quiera de dialogar y cuyo único propósito es borronear al otro. Mientras que en Game of Thrones la confirmación de los White Walkers logra unificar a Jon y a Dany y que éste la llame “mi reina”, parece que en el panorama político la proliferación de estos grupos violentísimos llama a la unidad de diferentes subjetividades. Sí, ahora sabemos que los no muertos tienen a un dragón en su control, de igual forma que estos grupos ahora cuentan con un hombre en La Casa Blanca. La guerra está por comenzar en la serie y en EUA el panorama no es menos adverso.

La siguiente semana (si es que no se filtra el episodio) asistiremos al final de temporada. No existen elementos que nos permitan adivinar hasta dónde se llegará con la historia o cómo se decidirá cerrar para mantenernos a la espera durante un año con tal de ver el final de la serie. Game of Thrones, a pesar de haber gente que se rehúsa a verla o que la detesta, es un fenómeno dentro de la cultura pop que vale la pena analizar. Frente a la TV on demand, es probablemente el único programa que es esperado por millones de personas todas las semanas alrededor del mundo y que incluso ha llevado a bares a sintonizar el programa con tal de que la gente se reúna ahí a ver la transmisión. Sería muy arriesgado decir que es la mejor serie (sobre todo si consideramos que aún no termina) que ha existido hasta el momento, pero sin duda es una de las mejores que vale la pena leer desde diferentes perspectivas.

 

Fernando Bustos Gorozpe
Profesor en la Universidad Anáhuac Norte y candidato a Doctor en Filosofía por la Universidad Iberoamericana.
@ferbustos

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