5 películas venezolanas en momentos de turbulencia

La situación política en Venezuela ha llegado ya a ojos y oídos del mundo entero. Nadie puede negar la complejidad y delicadeza del tema. Sin embargo, esta realidad política y social no se explica únicamente con las últimas imágenes tomadas en las barricadas y manifestaciones urbanas de Caracas. Parecería que el imaginario de esta nación se ahoga en un mar de noticias, que en estos momentos ignoran su riqueza artística y cinematográfica.

Ajeno al panfleto, el cine venezolano que aquí escogemos ha plasmado la realidad de manera directa, poniendo un dedo crítico y observador en la llaga de los problemas estructurales que enfrenta el país desde hace décadas. Desde el “Caracazo" hasta las turbulencias de la nueva asamblea constituyente, la rueda cinematográfica de Venezuela no para.


El Pez que Fuma (1977)

“Ta barato, deme dos” era la frase más común en la época del estreno de El Pez que Fuma de Román Chalbaud. Una frase que parecería fantasía en la Caracas de hoy, desabastecida y en crisis alimentaria. La película muestra una Venezuela hundida en una fuerte desigualdad, aunque su sociedad se encuentre en plena celebración de la abundancia petrolera. Es a través de la historia de un prostíbulo llamado “El Pez que Fuma” que descubrimos personajes atrapados en el fulgor caraqueño del sexo y la fiesta. Su matrona, llamada “La Garza”, manda a Dimas, su amante, a depositar las ganancias del burdel. Sin embargo, éste se gasta el dinero en prostitutas y apuestas. Estamos casi en una anécdota que refleja la manera de actuar del gobierno de Carlos Andrés Pérez en la época de la “Venezuela Saudita”. Chalbaud muestra incesantes escenas de sexo, alcohol y despilfarre que rozan el surrealismo, en contraste con la pobreza que rodea al prostíbulo. Es en estos años de nacionalización del hierro y del petróleo, de estabilidad de la moneda y de prosperidad económica (para algunos) que se generan los antecedentes de la futura crisis económica del “viernes negro”, las manifestaciones del “Caracazo" y el intento de golpe liderado por el entonces comandante Hugo Chávez.


Una casa con vista al mar (2003)

Los Andes son a veces una región un tanto olvidada en el imaginario venezolano. Una casa con vista al mar de Alberto Arvelo narra la historia de Tomás Alonso y su hijo Santiago, que viven en la soledad dejada por la muerte de su madre. Como una ventana hacia este paisaje idílico, Santiago guarda el recuerdo de una fotografía de ella frente al mar. Tomás Alonso decide reconfortar a su hijo en medio del creciente desprecio de los locales que repudian su pobreza. No obstante, esta situación cambiará con la llegada de un forastero que moverá los hilos dramáticos de la historia.

Un filme triste y compuesto con dureza que da lugar a una cierta nostalgia al estilo del neorrealismo italiano. Una casa con vista al mar se inscribe dentro de un cine venezolano que busca crear una calidad dramática digna de la mejor literatura. De hecho, la película está basada en la novela de Freddy Sosa, Vicenzino Guerrero. Encontramos muchas calidades en la escritura pero también en la fotografía de Cezary Jaworsky que muestra poéticamente la tristeza detrás del duro mundo campesino y de los paisajes andinos, tan lejanos de la costa.


El Chico que miente (2011)

Con un cierto contraste al panorama urbano de las otras películas mencionadas en esta lista, el Chico que miente de Marité Ugas nos trae algo de frescura en el gusto de mostrar los paisajes de la costa venezolana, aun cuando representan desolación y abandono. La historia de El Chico que miente es la de un niño de 13 años que debe partir después del deslizamiento de tierras que destruyó su casa. Así, viaja contando la historia de su tragedia, añadiendo variaciones e inventando distintas versiones para cautivar a los personajes que va encontrando en su camino. En este road movie a pie, vamos descubriendo la historia del protagonista a través de mentiras que, de cierta manera, van reflejando una verdad. Se podría decir que la historia personal del chico se refleja en la del país que recorre. Esta historia la iremos desentrañando a medida que la ruta avanza. Casi como un rito iniciático, esta película recalca dos temas de gran importancia en la Venezuela actual: la juventud y el abandono.


Pelo Malo (2013)

Sin duda, una de las gratas sorpresas del Festival de San Sebastián en 2013 fue la película Pelo Malo. Dirigida por Mariana Rondón, su análisis sobre la homofobia y el racismo de la sociedad venezolana toca un punto clave en la historia reciente del país. Junior, un niño de nueve años, enfrentado a sus cabellos chinos que quiere alisar para la foto de la escuela, tiene una relación malsana con su madre Marta. Ella reprime constantemente su manera de ser, convencida de que su hijo es homosexual. Mientras tanto, Marta busca trabajo como guardia de seguridad en una Caracas desencantada y de ambiente volátil. Pelo Malo se centra en el problema del auto-racismo, el paternalismo de Estado y la represión contra los niños por parte de los adultos. Al salir esta película, Chávez ya había fallecido, pero durante el rodaje la figura del agonizante comandante es omnipresente en las paredes y pintarrajeadas del oficialismo, como un retrato de un presidente militar, macho y popular. La fragilidad de un personaje como Junior parece casi imposible en un país de una hostilidad y tensión crecientes.


Desde Allá (2015)

Lorenzo Vigas, director de la película Desde Allá, supo combinar las cualidades de una realización perspicaz y un manejo inteligente de la narrativa con un guion coescrito con Guillermo Arriaga. Ésto hizo de su ópera prima todo un éxito, siendo la primera película latino americana en haber ganado el León de Oro de la “Mostra” de Venecia como una coproducción venezolana-mexicana.

Armando (Alfredo Castro) aparece al principio como una especie de depredador sexual de jovencitos. Sin embargo, revela poco a poco un personaje intrincado y complejo. En esas deambulaciones, se encuentra con Elder, con el cual desarrollará una extraña amistad y amorío. Elder por su parte se mueve por los bajos mundos violentos de Caracas. En paralelo, vemos la lucha interna que tiene Armando con el pasado de su padre. Con una estética sobria, una dirección de actores precisa y un interesante elenco, Desde Allá crea un ambiente propicio para una narrativa elaborada y tramas inesperadas. Mantiene el suspenso y a su vez se da la oportunidad de seguir un ritmo prudente para una historia sobre temas difíciles como el abuso y la homosexualidad en la Caracas contemporánea.

Nicolás Segovia
Cineasta. Es director y guionista de: Costa Chica.

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