Game of Thrones, temporada 7, capítulo 5: Eastwatch

Contiene spoilers.

Tras el impresionante capítulo precedente “Los despojos de la guerra”, para muchos el mejor de toda la saga(no será la primera ni la última vez que esto se afirma), “El guardia del este” funciona como preámbulo en la recta final de la serie, cuyo eje central es la gran batalla mesiánica que enfrentará a vivos y muertos por el control del nuevo mundo. La consolidación de Bran Stark como Señor de los cuervos nos revela, en una visión que concilia lo arcano y lo órfico, el aciago porvenir que se avecina: un ejército de miles de caminantes de la noche anuncia una batalla épica, como lo hemos esperado todos con una ansiosa emotividad.

A pesar de esto, no todo es perfecto en el episodio. Como muchos espectadores se han dado cuenta con otros capítulos de la temporada, en la narración de Game of Thrones hay cada vez más incongruencias de orden espacio-temporal. La separación entre escena y escena falta de transiciones para explicar el rápido y a veces inexplicable desplazamiento de personajes centrales de un lugar a otro.

Sir Bronn es uno de esos (varios) personajes únicos de Game Of Thrones. Su habilidad militar, su astucia, su irreprochable encanto, su discurso —que oscila entre el cinismo y la ironía— y sobre todo su incomparable suerte, le han permitido a este mercenario salvar sus intereses y hacerse rico, pero proteger a Jaime Lannister va a ser una empresa casi suicida. El mortífero combate con Drogon es sólo el abrebocas de lo que tendrá que desafiar.

Por su parte, Danaerys da muestras de un mensaje claro y una voluntad firme; tiene claro que no desea ser como su padre, “el Rey Loco”, pero tampoco piensa ceder terreno en su lucha por el trono que le pertenece por derecho. No obstante, su forma de gobernar podría traerle muchos enemigos, incluso dentro de su propia casa.

Cersey Lannister, la reina malévola e incestuosa, la despiadada asesina que personifica el alcance del odio se ve ahora completamente acorralada. Aparentemente no tiene ninguna oportunidad para ganar esta batalla y no le queda otra ficha por jugar que la diplomacia. Sin embargo, cualquier espectador sabe que Cersey es más peligrosa que los tres Dragones de Danaerys. La vileza de sus métodos no conoce límites y mientras ella viva y tenga nuevas razones para atacar, cualquier cosa puede suceder.

El dragón es el símbolo de Game of Thrones por varias razones: tiene un protagonismo indiscutible en el imaginario mitológico de la cultura germánica medieval en historias como El Hobbit o el Beowulf, influencias innegables de la colección escrita por George R. R. Martin; además, el dragón condensa toda la fantasía, belleza y la muerte que se enuncia en cada episodio de la saga; pero, sobre todo, el dragón es una bella bestia tan fascinante como impredecible. Ese equilibrio de fascinación e imprevisibilidad le ha valido a Game of thrones un lugar esencial en el imaginario de nuestra cultura popular, un lugar análogo al de relatos míticos anclados al interior de ciertas culturas antiguas. Personalmente, creo que las grandes series de televisión concretizan de alguna forma la idea que Friedrich Hölderlin, poeta romántico por excelencia, proclamó cuando afirmaba que cada época tenía su propia Nueva mitología.1

“El guardia del este” nos presenta dos reencuentros emotivos y ambivalentes: los hermanos Lannister, uno parricida y otro incestuoso, se reúnen a pesar de tener tantos motivos para quererse como para matarse; y Sir Jorah Mormont regresa finalmente a las filas de Danaerys, como si el destino lo hubiera recompensado por la soledad y el sufrimiento de su exilio con la maravillosa cura a ese extraño mal draconiano que destroza la piel como si fuera lepra.

Littlefinger es un maestro en el juego de disfraces, complots y traiciones. Su maquiavélica cizaña busca suscitar un fuerte conflicto entre las hermanas Stark con la finalidad de retomar protagonismo y control de la situación. Arya, que lo conoció cuando servía en la corte de los Lannister, buscará la forma de hacerlo caer. Sin embargo, las tretas de Littlefinger son misteriosas y letales. Así como su presencia fue decisiva para el regreso de la casa Stark al poder en Winterfell, su ausencia podría serlo para su declive.

Eastwatch, punto límite entre los dominios ocupados por los caminantes blancos y el norte, es el lugar en donde se forja un escuadrón especial liderado por Jon Snow con el fin de hallar pruebas definitivas sobre esta gran amenaza y alcanzar una unión humana in extremis.

Así pues, todas las cartas están puestas (bocabajo) sobre la mesa. Las semanas corren y sólo quedan dos capítulos para el final de esta memorable temporada.


1 El programa del idealismo romántico alemán, conocido como Systemprogramm, fue ideado en conjunto por Hegel, Höilderlin y Schlegel. Uno de sus postulados declaraba la exigencia de una “Nueva mitología” cuya finalidad radica en hallar el equilibrio entre estética y filosofía, entre belleza e ideas. Una edición bilingüe alemán/español puede descargarse en formato PDF aquí.

Deja un comentario