Remedios Varo: retrato de la “Bruja, Pintora y Escritora”

El Instituto Francés de América Latina (Ciudad de México) abre sus puertas a los seguidores de Remedios Varo en lo que al principio iba a ser una función única y se convirtió en seis proyecciones repartidas a lo largo de dos semanas del documental Remedios Varo tan imprevisible como invisible.

La cinta, dirigida por el español Toni Espinosa, realiza un recorrido bastante panorámico, en poco más de una hora, de la vida y obra de Remedios Varo, la “Bruja, pintora y escritora”1 nacida en el pequeño pueblo catalán de Anglès. Desde el principio, se pone sobre la mesa el tema de la nacionalidad de la pintora surrealista, que nació española pero en su madurez artística fue adoptada por la surrealista Ciudad de México: “los mexicanos nacemos donde nos da la chingada gana”, diría alguna vez Chavela Vargas.

El documental se compone de una polifonía de testimonios de allegados a la pintora, imágenes de archivo histórico y pinturas acompañadas por la voz poética de un narrador que repasa los capítulos más importantes y desconocidos en la existencia de la celebrada artista: su interés por lo psíquico y lo científico, su reveladora estancia parisina, su larga y peculiar relación con el poeta francés Benjamin Péret, su corto pero potente florecimiento artístico en México, su repentina muerte a tan solo 54 años de edad e incluso los pormenores de su enigmático carácter.

De hecho, más que supersticiosa, muchos le atribuyen a Remedios Varo una personalidad bastante proclive a la teatralidad y lo performativo. Cuentan por ejemplo, que cada vez que oía la palabra “culebra” o “serpiente”, tocaba algún objeto de madera inmediatamente y versaba una pequeña contra. Sin embargo, su sobrina Beatriz Varo declara que sus constantes conjuros, manías y cambios de humor formaban parte del personaje como tal, de esa máscara que quiso modelarse de sí y para sí misma.

En cuanto a su trabajo plástico, la película menciona sus principales influencias pictóricas: El Bosco, Goya y los surrealistas que frecuentó durante su paso por la Escuela de Bellas Artes San Fernando (Dalí, Picasso y compañía). Dato curioso: nos enteramos de que Remedios también copió obras maestras para venderlas como originales cuando su bolsillo así lo demandaba.

Asimismo, uno de los ángulos abordados por el realizador es el de la marginalidad. En efecto, el hecho de ser mujer, extranjera y artista exiliada le trajo muchos inconvenientes a Remedios durante toda su vida: sus nupcias obligadas con Gerardo Lizarraga para salir del yugo protector de su familia, su encarcelamiento entre 1939 y 1940 por el régimen franquista, y la hostil recepción que le dieron Diego Rivera y el círculo de pintores mexicanos al huir de la guerra en Europa y exiliarse en la capital. Pese a todos los inconvenientes, la historia de superación y lucha de Remedios es hábilmente trazada por Espinosa: la artista supo ganarse rápidamente el saludo de la crítica, convirtiéndose en una figura inevitable y su obra se difundió en seguida por el único país que actualmente cuenta con una colección exclusiva de la pintora.

Así pues, al final del documental el espectador se queda con la misma sensación que procura el ver sus obras: esa impresión de que al observar atentamente siempre se puede encontrar un nuevo detalle, un nuevo rostro o un espejo que será la llave que abre la puerta de la “cuarta dimensión”, esa que tanto obsesionó a Remedios Varo hasta el final de sus días.

Camilo Rodríguez
Twitter: @Cajme


1 Así se autodenominaba ella, según cuenta Beatriz Varo, su sobrina.

Deja un comentario