Game of Thrones, Temporada 7, Capítulo 3: The Queen’s Justice

Game of Thrones se ha construido por sus encuentros y los discursos incendiarios que nacen de ellos. Los seguidores audiovisuales esperamos seis temporadas por este momento: 30 de julio de 2017, el día que Daenerys Targaryen y Jon Snow se conocen, ¿por qué? Más allá del fandom entre detractores y seguidores de un posible romance entre ambos personajes, “La justicia de la reina” vuelve a confirmar el estilo de la serie: en este mundo colmado de odio y sed de venganza, hay pocas posibilidades para un camino narrativo cliché.

La intensidad de los primeros minutos confirmó una cosa: además del duelo de egos e historias familiares trágicas, entre Jon y Daenerys hay una fuerza de atracción y repulsión. Sus palabras llenas de tensión confirmaron la convicción de luchar cada uno por su pueblo, y sea cual sea su batalla —Cersei o El Rey de la Noche—, la alianza es necesaria.

De esta manera, creadores y guionistas (David Benioff y D.B. Weiss) dejan claro que estos dos protagonistas, forjados desde la periferia, son los más lúcidos, quizá los únicos que aún conservan el respeto por la otredad, los ideales básicos del gobernante con temple, dador de justicia, esa fantasía que aún persiste, incluso, en un mundo como el de George R. R. Martin.

Pero ¿estamos satisfechos? Este encuentro fue sutil, conservador, que mide el camino hacia el inevitable destino que ambos comparten. La sensación es agridulce, enrarecida por la desesperación de seis temporadas que han racionalizado a cuenta gotas el secreto a voces sobre su relación filial; sin embargo, tenemos la certeza que el reencuentro también es inevitable, ambos levantaron la curiosidad del otro, ambos se desafiaron.

Además de este acontecimiento, “La justicia de la reina” es un capítulo puente destinado al desarrollo de historias, a vigilar los movimientos en el tablero de ajedrez que vuelven a resaltar (aunque creamos, como Little Finger, que todos son amigos y enemigos) la pelea binaria entre el bien y el mal (y donde el espectador decide quién es quién). Basta con mirar alrededor e identificar la contraparte de estos dos gobernantes justos: la maldad que nunca mengua y que, por el contrario, siempre mantiene la expectativa de saber cuál será el siguiente nivel de crueldad en una Cersei dispuesta a desaparecer todo, absolutamente todo lo que impida imponer su reinado y aliviar su duelo de madre: el dolor lento, interminable para Ellaria y Tyene, uno muy parecido al que experimenta la propia Cersei desde la muerte de Joffrey y Myrcella.

El despliegue de inteligencia de Cersei es continuo, sorpresivo y que por ahora parece darle ventaja en la guerra por el Trono de Hierro. Respuestas estratégicas como la invasión a Roca Casterly que han mantenido a raya a sus enemigos, decisiones inteligentes que la hacen igual de mortal que un Caminante Blanco.

Cersei es uno de los personajes con una evolución sorprendente que la convierte en uno de los más perversos de la TV contemporánea, características que, al final, también demuestran sus flaquezas: una Ollena Tyrell que aún con la muerte encima, tiene el placer se saberse la autora intelectual del dolor avasallador de Cersei. Pocos, muy pocos, han logrado (o lograrán) reírse de la Reina de los Siete Reinos.

“La justicia de la Reina” nos demostró la importancia de reinventarse: Daenerys, la temerosa niña que sobrevivió con su fe “No en ningún Dios ni en mitos o leyendas, en mí misma”; Jon, el bastardo en las sombras que ahora protege el Norte y cuestiona a una persona con tres dragones, y Cersei, la Reina trofeo de cabellera dorada que veía a la distancia las decisiones de los hombres y ahora ordena, aniquila. Los tres, de una u otra manera, tomaron revancha de su pasado inmutable, lacerante. Cobraron y cobrarán venganza.

Aunque sigue la buena racha en esta temporada con episodios redondos, los acontecimientos parecen ir a una velocidad titánica, ¿Benioff y Weiss ya crearan en nuestro malestar hacia los capítulos rellenos? (Sobre todo en la sexta temporada). Ahora, más que nunca, parece que el tiempo no alcanza, que hay miles de cosas por resolver y aunque la reinvención está presente, la Larga Noche se acerca y con ella, sólo cuatro capítulos más.

Arantxa Luna
Twitter: @mentecata_

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