Twin Peaks: la serie que volvió 25 años después

Directores: David Lynch & Mark Frost
Género: Thriller psicológico, soap opera.
Formato: Serie
Año: 1991, 1992 y 2017
País: Estados Unidos

David Lynch es uno de esos genios incomparables en el mundo del cine y la televisión. Sus métodos, sus temas y sus ideas han probado que es un artista visionario y polifacético. Conocido por explorar el lado oscuro del mundo onírico en sus cortometrajes de juventud, y por dominar como pocos el thriller psicológico (Blue Velvet, Lost Highway, Mullholland Drive), Lynch también es célebre por sus extravagantes publicidades (que van desde perfumes, hasta pruebas de embarazo), de manera que el adjetivo “lyncheano” se aplica a aquello que guarda un aire de misterio o extrañeza. Pues bien, desde hace un mes el realizador atrae las miradas del público televisivo con la tercera parte de la mítica serie Twin Peaks, cuyas dos primeras temporadas vieron la luz en 1991 y 1992 (¡Sí, hace más de 25 años!). Músico, fotógrafo y cineasta originario de Missoula (Montana, EEUU, 1946), Lynch marca otro precedente en su larga trayectoria pues ha logrado mantener a la mayor parte del elenco original sin que la trama de la serie se vea seriamente afectada pese al paso del tiempo. Por el contrario, la tercera temporada de Twin Peaks cumple la promesa de Laura Palmer (Sheryl Lee), personaje nuclear de la serie, que anunciaba en el último episodio de la segunda temporada: “I’ll see you again in 25 years”, le diría al agente especial del FBI Dale Cooper, el protagonista.

Como este suceso, muchas otras circunstancias que colindan con lo poético envuelven la serie: varios de sus actores han fallecido ya, pero las escenas que los solicitaban fueron realizadas antes de su deceso y luego editadas para ser añadidas a los episodios. El guión parece construir así su propia cosmología y no teme mezclar las enseñanzas budistas con el ocultismo de las culturas amerindias, el folklore popular de la mitología nórdica y el humor negro norteamericano. Asimismo, un conjunto de objetos-fetiche para los seguidores de la serie componen su flora y fauna: los registros sonoros guardados por el protagonista en donde describe el pueblo de Twin Peaks y da un reporte de su investigación al FBI; o el diario de la hermosa y joven víctima en el cual da cuenta de esa aterradora aparición que irrumpe en su habitación todas las noches y la lleva finalmente a una terrible muerte; o todo un repertorio de personajes que componen este encantador lugar y parecen salidos de la Antología de Spoon River (1915) de Edgar Lee Masters.


Las chicas del One eye’s Jack, burdel fascinante y sombrío de Twin Peaks.

Sin embargo, estamos en 2017 y hemos visto pasar series tan aclamadas como Breaking bad, Los Sopranos o Game of thrones que han transformado no solamente el formato y las estrategias de la narración audiovisual, sino también el modelo ético y estético del héroe y los personajes secundarios. Las preguntas que surgen entonces son las siguientes: ¿Qué tiene que decirnos una serie como Twin Peaks al día de hoy? Teniendo en cuenta la inagotable oferta audiovisual de las plataformas televisivas (Netflix, Blim, etc.) ¿Vale la pena regresar a Twin Peaks?

Una serie visionaria que no se repite

Muchos televidentes saben que la aclamada serie Stranger Things (Netflix, 2016) tuvo un origen bastante inusitado: un estudio de marketing digital determinó las tendencias del público de series en varios lugares del mundo.1 Gracias a los algoritmos de búsqueda2 y al estudio de los analistas de Netflix, se llegó a la conclusión de que la fórmula exitosa era un thriller psicológico con elementos de misterio paranormal, personajes juveniles y ambientación al final de los años 80 en pueblo rural recóndito de los Estados Unidos. No obstante, David Lynch & Mark Frost construyeron Twin Peaks con dichos elementos muchos años antes.


El agente especial Dale Cooper (Kyle MacLachlan) y el Sheriff Harry Truman (Michael Ontkean) investigan el asesinato de Laura Palmer (Sheryl Lee).

Por otro lado, podría esperarse que la continuación de Twin Peaks fuera tan sólo la repetición de los momentos y los personajes excepcionales de sus temporadas anteriores. Nada más lejos de la realidad. La tercera temporada rompe con el ritmo detectivesco y pintoresco de la primera temporada, pero también va más allá del universo fantástico y próximo de la Soap opera3 que propone la segunda temporada. Los personajes no tienen giros engañosos destinados a atrapar a la teleaudiencia ni mucho menos aluden a situaciones del pasado con fines informativos. Siguen siendo ellos mismos, hacen lo mismo que tendrían que hacer 25 años de vida (cinematográfica) más tarde.

Por esto, los primeros episodios de esta nueva temporada no tienen piedad con el espectador nuevo, no le hacen ningún regalo y retoman el curso de la trama y los cabos justo en donde quedaron sueltos.  Así pues, se recomienda a los interesados ver las respectivas temporadas antes de lanzarse a los episodios disponibles en Netflix. ¿Por qué? Estas son algunas de las razones.

La primera temporada (1991): un éxito sin par


El funeral de Laura Palmer reunió a la singular comunidad de Twin Peaks.

Al final de 1991, la cadena televisiva ABC puso al aire la primera temporada de Twin Peaks, eran 8 capítulos de 45 minutos. La serie se convirtió en un éxito inmediato y ABCduplicó su teleaudiencia: la serie de Lynch y Frost se situó en el top 5 de la televisión al reunir a más de 30 millones de espectadores en promedio.4

La trama detectivesca se inscribe en la dicotomía de un pueblo norteamericano con una vida apacible, inocente y hermosa en el día, pero de noche llena de perversiones y extrañezas escondidas que despiertan. La llegada del agente especial del FBI Dale Cooper a Twin Peaks por el asesinato de Laura Palmer, la joven más amable y hermosa del pueblo, comienza a desvelar todos los misterios y a sacar a flote los conflictos de sus habitantes.

La segunda temporada (1992): el protagonismo de lo sobrenatural


El subjefe amerindio de la policía local Hawk (Michael Horse) —a la derecha— siguió al agente Cooper en una investigación que supuso pistas como sueños, visiones y mensajes cifrados del servicio espacial norteamericano.

En busca de un éxito todavía mayor, la cadena ABC cambió de franja a la serie, y sus ejecutivos pidieron a David Lynch que ajustara los episodios para conocer la identidad del asesino en mitad de la segunda temporada. Lamentablemente, los creadores no tuvieron otra opción más que ceder a la voluntad de la cadena, y la estructura de la temporada, planeada para 18 episodios, se vio seriamente afectada. Así, esta entrega fue difundida como una continuación de la anterior, con su mismo ritmo narrativo, una temática y dicotomía similares, lo cual supuso un gran error, pues lo fantástico y paranormal irrumpe desde el episodio piloto (que comienza con la visión de un gigante que da pistas al agente Cooper). Todo esto derivó en una disminución considerable de la teleaudiencia, los aullidos de la crítica5 y en todas las razones esenciales por las cuales David Lynch declaró que, aparte del capítulo piloto y un par de episodios, no se siente orgulloso de la temporada.6 Sin embargo, a pesar de las urgencias de producción y reescritura, Lynch logró entregar un producto de gran calidad que sigue fascinando a miles de adeptos.

Así pues, en la segunda temporada el agente Cooper y la policía local descubren al asesino de Laura Palmer y se dedican a investigar varios crímenes vinculados a este —raptos, complots y agresiones. Todo esto conduce a Cooper y al Mayor de la Fuerza Aérea norteamericana Garland Briggs (Don S. Davis) a la búsqueda de la Logia Negra, un extraño lugar de actividad paranormal escondido en el corazón del bosque que rodea el pueblo de Twin Peaksy cuya entrada comunica con una dimensión desconocida.

La tercera temporada (2017): una promesa es una promesa


Tammy Preatson (Chrystia Bell), agente encubierto del FBI, investiga el extraño misterio que envuelve al ex-agente Cooper y a su extraño doble (doppelgänger), habitado por Bob (Frank Silva).

En la tercera entrega se retoma el desarrollo del universo paranormal, espiritual y alegórico que culminaba con la desaparición del agente especial Dale Cooper en el episodio final de la segunda temporada. Con un ritmo narrativo lento, los planos son largos, abiertos y muy teatrales. La trama empieza con el misterio de la Logia Negra, ese espacio simbólico del inframundo que está representado en la mitología de Lynch por las cortinas rojas y habitado por personajes bizarres como el Gigante (Carel Struyken), el Hombre de otro lugar (Michael J. Anderson), Mike (Al Strobel) o Bob (Frank Silva), encarnación última del mal. Producto de este espacio, el doble malvado o doppelgänger7 del agente Cooper queda libre para actuar en la tierra.

Al mismo tiempo, dos extraños homicidios ocurren en lugares diferentes de Estados Unidos pero están relacionados con el pueblo de Twin Peaks, y el “verdadero” agente Cooper logra salir de la Logia Negra pero encarna (o vuelve a nacer) en el cuerpo de un vendedor de seguros y por supuesto ya no sabe quién es ni qué hace allí. Así pues, las escenas simbólicas y densas, tan habituales en películas como Mullholand Drive o Lost Highway son mucho más frecuentes en estos nuevos episodios, que además culminan con una escena en The Roadhouse, el bar habitual de Twin Peaks en donde vemos tocar a grupos como Nine Inch Nails o Au revoir Simone.

En resumen, si pudiéramos asociar las temporadas de Twin Peaks a las películas de David Lynch, diríamos entonces que las primeras dos temporadas son a Blue Velvet lo mismo que la tercera temporada es a Lost Highway.


Los extraños habitantes de la Logia Negra retienen al agente Cooper.

Por esto, todo aficionado a las series que se considere como tal debería confiar en la nueva entrega de Twin Peaks y darle la oportunidad a Lynch, Frost y su gran equipo que vuelve después de tanto tiempo. Es lo mínimo que se merecen.

 

Camilo Rodríguez
Escritor y consejero editorial.


1 Para más información: ‘Zapping de medios: “Stranger Things”, la obra maestra del algoritmo de Netflix’, en La voz.

2 Algoritmos  diseñados para encontrar los patrones de búsqueda repetidos en una o varias bases de datos y así determinar las tendencias en un marco estadístico.

3 Este término se refiere a los programas televisivos norteamericanas de los años cincuenta, difundidas en horario vespertino para captar a las amas de casa. Su nombre obedece al constante patrocinio de marcas de jabón en estos programas.

4 Para más información, consultar: “Twin Peaks. El destino azaroso de una serie ‘modelo’”, en La fuga.

5 Entre estos aullidos vale citar, por ejemplo, esta crítica destructiva y poco argumentativa de Ángel Fernández Santos: “David Lynch cierra de forma mediocre su serie ‘Twin Peaks’”, en El País.

6 Tomado de: “Twin Peaks: ¿Por qué odia David Lynch la segunda temporada?”, en OK Diario.

7 En el folklore germano, el doppelgänger es la aparición de un doble que representa la dualidad, dicotomía y bipolaridad que habita en el ser humano.

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