Ciclo Disney Princesa: Soy princesa siendo yo.
Un ensayo sobre el amor en los tiempos de Disney

Luego del estreno de La Bella Durmiente (Sleeping Beauty) en 1959, tuvieron que pasar 30 años para que Walt Disney Animation Studios volviera a tener como figura central de una de sus historias a una princesa. En 1989 el relato de Ariel en La Sirenita (The Little Mermaid) revolucionaría para siempre el quehacer de los estudios, además del inconciente de muchas niñas.

Años después, La Bella y la Bestia (1991) fue la primera cinta animada en ser nominada al Oscar como Mejor Película, además de convertirse en un éxito en taquilla; lo mismo ocurrió con Aladdin (1992).


Fotografías: Cortesía de  Disney

Esta “Era de renacimiento” (“Disney Renaissance”) le trajo al estudio no sólo importantes ingresos de taquilla, sino miles de dólares en mercancía. Y es que Disney, cuyas películas representan menos de 20% de sus ingresos totales, ha sabido comercializar con sus personajes, y, sobre todo, con sus princesas, que se convirtieron en un negocio en sí mismo; pero también en la aspiración de millones de niñas que crecerían bajo estas influencias.

En lo personal, si hasta el día de hoy sigo creyendo en los príncipes azules, en que los grandes amores superan las adversidades y en los finales felices, no es culpa de Jane Austen, sino de Disney. Fue Disney quien nos hizo creer que un día —de repente y sin mucho esfuerzo— un hombre ideal aparecería en nuestra vida para borrar todo lo malo (los príncipes salvaron a Cenicienta de la malvada madrastra y de sus hermanastras, a Aurora del hechizo maligno que la tenía dormida, a Ariel de la crueldad de Úrsula, y un largo etcétera) y dejar sólo cosas buenas.

En contraste, en la vida real, ese primer amor; quien por primera vez nos hizo sentir emoción, y mariposas, sí nos deja ese “primer beso”, pero también el corazón roto.

Las cosas cambiaron un poco a partir de Mulán, en 1998, pues las heroínas empezaron a mostrar cambios evidentes y ya no ser sólo jóvenes pasivas que esperaban sentadas por su príncipe. Mulán, lejos de ser una damisela en peligro, toma la iniciativa de hacerse pasar por un guerrero para salvar su reino de una invasión; Rapunzel, de Tangled, continuamente arregla los problemas y no se fija en un príncipe, sino en un ladrón: Flynn; y no se diga de las hermanas de Frozen:Elsa y Ana, quienes se convirtieron en una sensación mundial con su ejemplo de coraje, determinación y amor fraternal, lo que llevó a Frozen a convertirse en la cinta animada más taquillera de la historia (con más de 1.3 billones de dólares de taquilla) además del Blu-Ray más vendido de Estados Unidos.

Esta temporada (13 de julio al 15 de octubre), como aquella hermosísima película de Alfonso Cuarón: La Princesita, Disney nos recuerda que en todas las niñas hay una princesa. Las princesas vuelven a la pantalla grande para motivar así a las pequeñas —y no tan pequeñas— a que, sin necesidad de habitar en un reino lejano, de tener animales que hablan o un príncipe azul, sean mujeres más curiosas, independientes, determinadas y aguerridas, a “ser princesas siendo ellas mismas”.

Como adultos entendimos ya que el amor perfecto no existe, pero como ocurre en los relatos de Disney, vivimos el amor con altas y bajas; aprendemos que vale la pena luchar por alguien especial, y no sabemos si “para siempre”, pero por lo menos en ese momento. ¿Qué sería de todas estas películas si nuestras heroínas se hubieran dado por vencidas?

Las princesas de Disney fueron quienes nos hicieron creer en los príncipes, sí; pero también nos siguen inspirando —con historias nuevas y antiguas—a creer en nosotros mismos, a pelear por los sueños o las causas justas, a tomar la iniciativa y, ¿por qué no?, de vez en vez, entonar alguna canción feliz para acompañar nuestro día a día…

Las películas que podrán verse como parte de este ciclo son:

  • Blanca Nieves y los Siete Enanos
  • La Cenicienta
  • La Bella Durmiente
  • La Sirenita
  • La Bella y la Bestia
  • Aladdín
  • Pocahontas
  • Mulán
  • La Princesa y el Sapo
  • Enredados
  • Valiente
  • Frozen: Una aventura congelada
  • Moana: Un mar de aventuras

La colección de películas de Disney Princesa se exhibirá en 42 complejos Cinépolis en 25 ciudades del país.

Consulta la programación aquí:

http://cinepolis.com/princesas-disney.

Paralelamente, en Oasis Coyoacán, hay una exhibición de diseñadores mexicanos como Macario Jiménez y Pineda Covalin que vistieron a algunas princesas y de cuadros de Georgina Gutiérrez.

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