Velvet: superar las telenovelas

Velvet
(España, 2014-2016)
Directores: David Pinillos, Carlos Sedes, Manuel Gómez Pereira, entre otros.
Género: Serie
Creada por: Ramón Campos y Gema R. Neira
Elenco: Paula Echevarría, Miguel Ángel Silvestre, José Sacristán, Natalia Millán, Ángela Molina, Aitana Sánchez Gijón, Amaia Salamanca, Miriam Giovanelli, Marta Hazas, Llorenç González, Sara Rivero, entre otros.

Por años, las telenovelas mexicanas siguieron una fórmula clásica: una joven muy humilde se fijaba en un hombre rico y guapo que generalmente era su patrón, o cabeza de una prominente empresa, y aunque todo —y todos— se opusiera a este amor, éste se acababa logrando.

Si les dijera que esa es precisamente la premisa de Velvet probablemente no tendrían las suficientes ganas para verla, pero si a esta serie producida por Bambú Producciones para Antena 3 le agregamos cuidados valores de producción (está situada en Madrid entre la década de los cincuenta y setenta), personajes secundarios realmente entrañables, diálogos ágiles y conflictos que cambian cada temporada, se reúnen entonces los elementos suficientes para lograr una de las mejores series españolas de los últimos años, que batió todos los récords de audiencia.

La historia se centra en dos personajes: Ana Ribera (Paula Echevarría) y Alberto Márquez (Miguel Ángel Silvestre), hijo del dueño de las Galerías Velvet —algo así como un equivalente a Liverpool—, quienes se conocen desde niños y desde entonces se enamoran. Al crecer, los padres de Alberto se oponen a este amor y lo mandan a estudiar fuera; tiempo en el que Ana se vuelve una de las mejores costureras de las galerías junto a sus dos entrañables amigas: Rita (Cecilia Freire) y Luisa (Manuela Vellés). Pero años después Alberto vuelve a Velvet, y su interés por Ana no ha disminuido; al contrario, ahora le propone fugarse con ella. Pero un incidente los obliga a permanecer en Madrid, para que posteriormente él tome el mandato de las galerías. (No crean que les estoy spoileando la trama, esto ocurre en el capítulo 1; hay 54).

La primera temporada gira entonces en torno al amor frustrado entre Ana y Alberto; la llegada de Cristina Otegui a sus vidas (Manuela Velasco en uno de los mejores personajes de la temporada); a la incipiente relación entre Mateo (Javier Rey), mejor amigo de Alberto, y su secretaria Clara (Marta Hazas) y al amor no correspondido de Rita (Freire) hacia Pedro (Adrián Lastra), el novio de su hermana.

Este planteamiento resultaría ya lo suficientemente interesante para llevar la primera temporada, pero luego se adiciona otro de los mejores giros: la llegada del afamado modisto Raúl de la Riva (Asier Etxeandía) a las Galerías. Sin duda uno de los favoritos del programa.

La vida en las Galerías podría resultar similar a la de la clásica telenovela mexicana que catapultó a Mariana Levy a la fama: La Pícara Soñadora, esa joven que pasaba días y noches viviendo en Sares Rochild (en realidad Sears). Sin embargo, lo que diferencia —y eleva— a Velvet es que se trata no sólo de una telenovela de época, sino que cuenta con un ensamble de gran carisma. De hecho, resulta tan fascinante la relación entre Mateo y “Clarita”; o Rita y su idealización por Pedro, que por momentos hasta nos olvidamos de Ana y Alberto. Y eso no es malo, al contrario, las mejores series deben tener no sólo protagonistas entrañables, sino personajes secundarios relevantes y con subtramas lo suficientemente interesantes como para cautivarnos a lo largo de varias temporadas.

Otra comparativa que podría hacer de Velvet es su cercanía con Downton Abbey, maravillosa serie inglesa que mostraba por un lado la vida de la aristocracia, y por el otro, la cotidianidad de los empleados. Velvet incluye también ese contraste de clases sociales. Como en Downton, los diálogos de Velvet son igualmente brillantes, y los actores tienen tal agilidad que a veces cuesta seguirles el ritmo a quienes no estamos acostumbrados a los modismos de España. Pero gracias a plataformas como Netflix, podemos regresarle, o incluso, subtitular los episodios para no perder palabra de estos carismáticos españoles.

A diferencia de los triángulos amorosos de las telenovelas mexicanas, el que se da aquí entre Ana-Alberto-Cristina resulta distinto, pues Cristina no es la típica antagonista; al contrario, es una mujer adorable y resulta difícil no estar de su lado. Desafortunadamente, conforme evolucionan las temporadas la trasladan al típico arquetipo de villana loca que finge estar embarazada (nunca hemos visto eso antes…).

Confieso que pese a este, y algunos otros tropiezos (como la salida de Silvestre por varios capítulos para cuadrar su agenda con Sense8) me resultó difícil despegarme de la TV, y aunque inicialmente sólo pretendía ver la primera temporada en menos de dos semanas había acabado ya todos los capítulos (y aprendido de memoria el tema de los protagonistas: “You are the one”, de The Ronettes).

En España, Velvet concluyó en diciembre del año pasado, pero Netfllix subió recientemente la cuarta y última temporada. En esta hay un lapso de casi una década, tiempo en el que no sólo cambia la moda, las relaciones o los personajes, sino sobre todo, en el que se resolverá la mayor incógnita del programa: ¿lograrán Ana y Alberto ser felices para siempre?

Si disfrutaron series como El Gran Hotel, El Tiempo entre Costuras, Downton Abbey o incluso La pícara Soñadora, hágase un favor y dénle una oportunidad a Velvet; les aseguro que quedarán tan enganchados como los más de 3 millones de televidentes que hicieron de esta una de las series más famosas, y comentadas, en España.

Y si al terminar las cuatro temporadas queda usted tan triste como yo, que no cunda el pánico, entérese que se prepara ya un spin-off centrado en el personaje de Clara (que al momento se llama Velvet: Colección y que estará situado en Barcelona). Les aseguro que si la serie conserva el humor y el carisma de la original será un éxito seguro.

Productores y creativos en México: favor de poner atención a este tipo de producciones y dejar un atrás, aunque sea un ratito, las temáticas de violencia y narcotráfico. El mundo siempre necesitará de ropa a la moda, de risas continuas, y sobre todo, de un amor que nos haga suspirar.

Mariana Mijares

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