Netflix y los festivales Cannes y Sundance

Netflix ha revolucionado la industria televisiva, sí; pero también ha afectado al universo cinematográfico. ¿Por qué? Porque luego de algunos intentos fallidos no ha logrado un buen acuerdo con los exhibidores y actualmente la mayoría de sus películas no son estrenadas en la pantalla grande, negándole así al espectador la oportunidad de vivir al 100% la experiencia de internarse en una sala a obscuras, con sonido surround y sin distractores, como la llegada de la comida a domicilio, que el vecino tenga música o que haya que contestar el teléfono.

Pedro Almodóvar, presidente este año del jurado de Cannes, lo sabe, y por ello al ser cuestionado en la conferencia inaugural sobre la polémica de incluir Okja, de Bong Joon-ho, y The Meyerowitz Stories, de Noah Baumbach, producidas por Netflix, habló sobre la importancia de vivir el cine en la pantalla grande.

“Esta nueva forma de consumo no puede tratar de sustituir las ya existentes, como ir al cine; no puede alterar el hábito de los espectadores, y creo que ese el debate ahora mismo. Me parece una enorme paradoja dar una Palma de Oro, y cualquier otro premio, a una película que no pueda verse en gran pantalla. Respeto las nuevas tecnologías, pero mientras siga vivo defenderé algo que las nuevas generaciones parecen no conocer: la capacidad de hipnosis de una pantalla. Creo que la pantalla en la que vemos una película por primera vez no puede ser parte de nuestro mobiliario, sino que nosotros tenemos que ser diminutos para estar dentro de la película que te captura”, declaró Almodóvar.

En Sundance se vivió un panorama muy distinto, y en la edición de este año, a la que tuve la oportunidad de asistir, fue muy celebrado que Netflix opacara a los demás, comprando más de 10 títulos —más que ningún otro estudio—, pero sin destacar que en este proceso se perdía la oportunidad de que esas cintas logran ganancias de taquilla, y coartando además a la mayoría de estas producciones de la posibilidad de competir en premios como el Oscar (cuyas reglas indican que las cintas deben haberse exhibido en cines comerciales).

La mayor compra de Netflix en Sundance 2017 fue Mudbound (adquirida por 12.5 millones de dólares), protagonizada por Carey Mulligan, Garrett Hedlund y Jason Clarke, que según lo estipulado tiene pensado estrenarse al mismo tiempo en cines y en la plataforma; sin embargo, luego del fracaso de esta estrategia con Beasts of No Nation (que recaudó únicamente 90 mil dólares en salas) muchos cines se han negado a exhibir estas películas, pues saben que llevan las de perder (por lógica, la mayoría de la gente preferirá no gastar y ver la cinta gratis en casa).

El resultado de Mudbound queda por verse, pues Netflix aún podría copiar la estrategia de plataformas como Amazon, quien compró en Sundance Manchester by the Sea por 10 millones para luego estrenarla en cines; generando casi 40 millones de dólares en taquilla y logrando 6 nominaciones al Óscar —de las que obtuvo Mejor Actor y Mejor Guión Original. 

Por lo pronto, con el nuevo ajuste al reglamento de Cannes (en la que se obliga a las cintas en competencia a tener comprometida su distribución en salas francesas), el certamen ha dejado fuera de la jugada el modelo tradicional de Netflix; queda por ver qué hace este servicio de streaming para evitar que otros festivales repliquen las medidas tomadas por el festival de cine más importante del mundo.

Anexo. Títulos que Netflix compró en Sundance 2017:
Berlin Syndrome.
Casting JonBenet.
Chasing Coral.
Fun Mom Dinner.
Icarus.
The Incredible Jessica James.
Joshua: Teenager vs. Superpower.
Nobody Speak: Hulk Hogan, Gawker and the Trials of a Free Press.
The Mars Generation.
To the Bone.
Mudbound.

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