Netflix, Cannes y el séptimo arte

En su texto La obra de arte en la era de la reproducción técnica, Walter Benjamin introdujo prontamente al diálogo problemáticas sobre el cine de las que incluso en la actualidad no podemos escapar.  Lo escribió en 1935, cuando el cine aún se encontraba en una etapa experimental y cuando no había una noción anclada y canónica sobre lo que significaba hacer cine o no, o sobre lo que podía ser considerado una película o no. Sin embargo, el análisis que hace de este arte y de muchos otros, lo hace principalmente atacando el medio de producción del cuál no se puede desligar cualquier arte.

Así cuando habla del cine lo opone al concepto de autenticidad y de aura. El cine a diferencia de otras artes está ligado a un medio mecánico que en la medida que sirve para grabar imágenes, también sirve para reproducirlas. Esto es (a riesgo de hacer un abrupto resumen de su exposición), el cine es un arte que en la medida que no hay un aquí ni un ahora rompe con el sentido de lo ritual al que estaban ligadas otras artes. Al hacerlo, trastoca el sentido parasitario del arte y desde entonces el arte comienza a tener otro fundamento: lo político.

El cine es un arte que se opone a las artes que usaban las imágenes como culto. Lo que importa ya no es sólo la existencia de la imagen sino su visibilidad. “A medida que las distintas prácticas artísticas se emancipan del ritual, su potencial visibilidad o exponibilidad aumenta”.1 El cine es entonces el arte que lleva la imagen a las masas. Lo que cambia además de su medio mecánico, es el abanico de visibilidad que inaugura. Se puede reproducir y mostrar en diferentes lugares a la vez, además de que es visible por una colectividad. No es el cuadro colgado en una pared al que pocas personas pueden ver a la vez, el cine va de la mano con una exponencial visibilidad de lo que quiere mostrar. El arte como práctica de la exhibición.

Lo anterior sirve de antesala para acercase a la problemática surgida en el Festival de Cannes a propósito de las dos cintas producida en Netflix que están en competencia. Un romántico y canónico Almodóvar, dejo en claro su posición. Para el cineasta es incorrecto que dos cintas que nunca han visto  luz en una sala de cine estén nominadas: “Me parece una enorme paradoja dar una Palma de oro y cualquier otro premio a una película que no pueda verse en una gran pantalla”. Su argumento va a favor de la fantasía que se experimenta al estar en una sala de cine y sobre la experiencia que se tiene al interior de ésta.  No es cosa menor. Boris Groys ha expuesto ya la importancia de las colectividades frente a la exhibición de la obra arte. Para este filósofo, es en ese momento de colectividad donde se encuentra el aura que Benjamin había dado por perdida: “Lo que la instalación le ofrece a la multitud, fluida y móvil, es un aura de aquí y ahora”.2

El cine, al igual que el arte contemporáneo, es un arte que crea colectividad en la medida que te conecta con el resto de los individuos con los que compartes la experiencia. Siguiendo a Groys, es ahí donde está el aquí y ahora. Sin embargo, el peligro que hay que correr frente a las experiencias multitudinarias, es la consecuencia del espectador distraído que al final, al no ser consciente del espacio donde se encuentra con otro grupo de personas (con las cuáles no hay una afinidad política real) es incapaz de reflexionar sobre la comunidad a la que se incorpora.3

Lo que habría que entender, es que las nuevas plataformas que exhiben películas y series, como Netflix, apuntan hacia una colectividad diferente a la del cine en su sentido canónico.  Pues si bien los materiales están hechos para ser vistos por las masas, es una masa o colectividad que se construye a distancia, el individuo asilado que gracias a los mass media y el internet, conecta con otros usuarios. Si el aquí y ahora del cine canónico se encuentra en la sala de cine, en la experiencia multitudinaria, pareciera que el aquí y ahora de los materiales digitales (series y películas) se halla en la experiencia de entrar a las redes sociales donde los diferentes usuarios comparten materiales sobre la misma serie o película. La colectividad se halla en límite de la desterritorialización.

El debate que ha generado el conflicto entre Cannes y Netflix, es uno que viene de romanticismo sobre lo que ver cine significa. Uno que intenta clausurar, aún cuando sea con buenas intenciones, al cine y desplazarlo de los medios tecnológicos a los que está atado. 

 

Fernando Bustos Gorozpe
Profesor en la Universidad Anáhuac Norte y candidato a Doctor en Filosofía por la Universidad Iberoamericana.
@ferbustos


1 Benjamin Walter. La obra de arte en la época de su reproducción mecánica, Casimiro, 2012, p. 24

2 Groys Boris, Volverse público, Caja Negra Editores, 2014, p. 62

3 Cfr. Groys Boris, Op. Cit.

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