La cabaña

La cabaña
(The Shack)
Director:
Stuart Hazeldine
Elenco: Sam Worthington, Octavia Spencer, Tim McGraw
Género: Drama
Guionistas: John Fusco, Andrew Lanham y Destin Daniel Cretton (guión basado en el libro de William P. Young)


Los libros de autoayuda suelen provocar opiniones muy polares. Hay quienes los agradecen y los disfrutan y hay quienes los evitan como a la plaga. Es cercano decir que La cabaña puede provocar exactamente ese tipo de reacciones por su nada sutil contenido aleccionador.

La película está basada en el exitoso libro de William P. Young que a la fecha ha vendido más de 10 millones de copias alrededor del mundo. La película tenía ya altas expectativas que no ha decepcionado. Sólo en su primer fin de semana en Estados Unidos obtuvo 16 millones de dólares y el número continúa subiendo.

La historia se centra en Mack Phillips (Worthington), que parece tener la vida y la familia perfectas hasta que durante un fin de semana de campamento con sus hijos ocurre una tragedia y como consecuencia pierde la fe y la motivación de vivir.

Tiempo después, Mack recibe una carta que le hace cuestionar su pasado. Para averiguar quién fue el remitente y buscar respuestas emprende un viaje a un bosque junto a un lago en el que se encuentra no sólo con un hermoso paisaje, sino con tres misteriosos personajes: Papa (Spencer), Jesús (Avraham Aviv Alush) y Sarayu (Sumire Matsubara), que en realidad son una representación de la Santísima Trinidad: Dios, Jesús y el Espíritu Santo.

He de confesar que para este punto yo, muy hereje, estaba perdiendo la fe en la película, pues temía que se tornara moralina y sobre aleccionadora como Heaven is for RealLittle Boy90 Minutes in Heaven y similares; sin embargo, lo interesante de La cabaña es que, aunque sí, las lecciones que va aprendiendo Mack están fundamentadas en la Biblia, en realidad pueden funcionarle a cualquiera, sin importar credo o religión. De hecho, creo en verdad que si la mayoría de la gente las siguiera al pie de la letra viviríamos en un mundo mejor (perdonen lo cursi).

Mediante breves lecciones y parábolas, los tres personajes van compartiendo sus conceptos con Mack. Por ejemplo, su idea sobre el perdón: “Forgiveness is first for you, the forgiver… to release you from something that will eat you alive; that will destroy your joy and your ability to love fully and openly” (El perdón es primero para ti, quien perdona… para liberarte de algo que te comerá vivo, que destruirá tu alegría y tu capacidad de amar de manera plena y abierta). Es así que de manera paralela el protagonista y el público van recibiendo diferentes conceptos que podrían, o no, servirles en su vida diaria.

Uno de los grandes problemas de la cinta es que después de Avatar Worthington, que se había dedicado sobre todo a cintas de acción (Clash of the Titans, Everest Hacksaw Ridge), parece aquí estar más preocupado en cuidar el acento australiano que en mostrar emociones verdaderas, así que permanece con la misma cara casi toda la película. A su favor: logra una muy buena química con sus tres “consejeros”, sobre todo con Dios, interpretada de manera carismática y compasiva por Octavia Spencer —sin duda lo mejor de la cinta.

Otro inconveniente es que en éste, su segundo largometraje, el director Stuart Hazeldine (Exam, 2009) mezcla varios tonos: thriller, drama y comedia, logrando un resultado un tanto disparejo y al que definitivamente le hubiera servido una edición más exigente (la cinta tiene más de dos horas de duración).

En conclusión, La cabaña no es una cinta que resultará agradable para todos, especialmente para los cínicos; pero nunca falta alguien que busque conectar, o quizá sanar, en el cine. Ésta es de esas películas que te hacen salir de otra manera.

Definitivamente si existiera un lugar increíble donde Octavia Spencer es Dios, en el que te enseñan pensamientos positivos, a perdonar y a ser compasivo mientras te sanan en el proceso, ¡yo sí me apunto!

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