Fleabag, el egoísmo millennial

Es difícil ser joven en estos tiempos. Presión aquí y allá. Trabajo, éxito, ¿cómo tener la imagen perfecta en redes sociales? Te acercas a los treinta y si nada de esto pasa, es probable que seas parte del 98% de individuos que como Fleabag (Phoebe Waller-Bridge) están a la deriva. No hay triunfos, no hay victorias, sólo una vida más o menos normal.

fleabag

Fleabag, nuestra protagonista, es una chica de clase media que vive en Londres, Inglaterra, y como buena ciudadana que apenas trata de comenzar a vivir, debe hacer frente a un enorme listado de inconvenientes: renta, estudios, trabajo, amor, familia… ¿nos suena? Es la historia de ti, de mí, de las vecinas, de nuestras amigas, de cualquier mujer u hombre que tiene que vivir en una salvaje jungla del deber ser.

Rodeada de una familia muy peculiar, cimentada por relaciones pasivo-agresivas, Fleabag trata de descifrar a su perfecta hermana mayor Claire (Sian Clifford), a su distante y extraño padre (Bill Paterson), a la odiosa y siempre cruel madrastra (Olivia Coldman) y sobrellevar el duelo producido por la muerte de Boo (Jenny Rainsford), su mejor amiga.

En todos los aspectos, Fleabag sorprende: Phoebe Waller-Bridge, la creadora, directora, guionista y protagonista de esta comedia, se alía a Hulu, una de las nuevas plataformas on demand que comienza a generar sus propios contenidos televisivos y el resultado es más o menos así: Girls atravesada por la predilección inglesa del humor negro y el dolor en pequeñas dosis no dañinas.

Aunque es una comedia en seis actos, Fleabag sabe administrar el drama y presentar al espectador problemáticas que exigen ser miradas con atención, cuestionamientos universales que se unen a lo que la sociedad exige debe ser la condición femenina: los prejuicios, las bromas, la incomprensión sobre el disfrute de la sexualidad y la aceptación del cuerpo.

A lo largo de los seis episodios, iremos conociendo a nuestra protagonista, sin embargo, no hay un background denso y tedioso sobre sus orígenes exactos, y es justo eso lo que hace a la serie atractiva: el guión de Waller-Bridge presenta de manera sutil a los personajes a través de situaciones hilarantes, diálogos divertidos y creativos con una carga de reflexión potente, una profundidad que en primera instancia pasa desapercibida pero que va moldeando, a nivel espectador y personaje, una bola de nieve llena de emociones que están muy alejadas de la alegría, el regocijo y la tranquilidad.

De esta manera, es por medio de la risa y los sketches de un minuto que sirven de introducción en cada capítulo, que acompañaremos a Fleabag por las decisiones que debe tomar para comenzar —o no— a tomar las riendas de su vida, secretos que son introducidos con flashbacks, momentos pico que van de la carcajada al nudo en la garganta, un manejo de doble capa de turbaciones bien hilada.

Esta producción es una de las más atractivas de todas sus contemporáneas, un ejercicio pequeño que visibiliza la individualidad, el egoísmo y el desasosiego que exige la sociedad. Fleabag es la representación perfecta de nuestra actual generación, una dominada por la supervivencia a corto plazo, las deudas —emocionales y económicas— sin resolver y una mirada cínica y contestataria.

Si para muchos Girls representó un punto de partida sobre nosotros y nuestra vida a expensas de la incertidumbre del futuro, Fleabag va un paso más adelante y en lugar de explorar las complicaciones de un grupo de amigos (como lo hizo Crashing, por ejemplo), se centra en la visión aislada y mucho menos glamurosa, una corrección bastante interesante a todas las comedias que visualizan el terror millennial en comunidad (High Maintenance, Better Things, New Girl, Master of None) y que se esfuerzan porque sus personajes, a pesar de todo y frente a todo, adquieran un sentido de pertenencia, algo que por más que deseemos, difícilmente llegará a nuestras pantallas con nuestra protagonista.  

Sí, ser joven es una ardua labor, un ir y venir en círculos en donde probablemente la única salvación es reírse de nuestro alrededor, pero, sobre todo, reírse de uno mismo. Justo como ella lo hace.  

 

Arantxa Luna
Twitter: @mentecata_

Deja un comentario